Iris cristalinos de tul terciopelo, firmamento de estrellas fugaces
se prenden en tu soleado pelo; enigmáticos luceros traspasan
el mar de los sueños... Navego y no me encuentro.
Perdida en el horizonte del deseo... ocaso en mi destierro.
Siento que la espina se hace rosa; en la fuente seca, nace vida,
olas abruptas de espuma blanca me acarician...en el crepúsculo,
crece un unico horizonte... cuando me miras...
Esa llama incasdencente que irradia en mi poniente, aparta
las sombras y senectud; Se tiñe la orbe de un fulgor...
que a mis umbrales llegan en forma de rubor.
Hasta de luz se hace tu nombre y verbo. Qué débil la carne.
Abiertas tus alas de nuevo, acompaño tu vuelo, hacia un mañana;
Dulces cruzadas de fuego;
Dardos que acertados van robando la fuente de mi caudal y mi único
sustento. Zafiros negros que me han echo ser reo de granate sentimiento.
¿ Qué insondable misterio callas de tan profunda ahondada?
¿Quién habitará en tu alma?
se prenden en tu soleado pelo; enigmáticos luceros traspasan
el mar de los sueños... Navego y no me encuentro.
Perdida en el horizonte del deseo... ocaso en mi destierro.
Siento que la espina se hace rosa; en la fuente seca, nace vida,
olas abruptas de espuma blanca me acarician...en el crepúsculo,
crece un unico horizonte... cuando me miras...
Esa llama incasdencente que irradia en mi poniente, aparta
las sombras y senectud; Se tiñe la orbe de un fulgor...
que a mis umbrales llegan en forma de rubor.
Hasta de luz se hace tu nombre y verbo. Qué débil la carne.
Abiertas tus alas de nuevo, acompaño tu vuelo, hacia un mañana;
Dulces cruzadas de fuego;
Dardos que acertados van robando la fuente de mi caudal y mi único
sustento. Zafiros negros que me han echo ser reo de granate sentimiento.
¿ Qué insondable misterio callas de tan profunda ahondada?
¿Quién habitará en tu alma?