Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
con tu voz azul de cielos
y borrascas, con tu cuerpo delgado
cual jirón de nube de tormenta
que regaba las plantas de tus pies,
que se crecían como luz de luna nueva,
como piernas por mi sueño,
como ramas en mi pecho,
volví a soñarme en la mar
de tu mirada a merced de
tus labios curvos de anzuelo,
de tus dientes de granizo,
de tu lengua de carnada,
del mañana sin sus noches.
El rincón de la guarida volvió
a sucumbir con el hambre de tus ropas,
con el grito del reloj despertador
de los sueños de la cama que se duele
de no vernos más como pared y enredadera.
Due 19.10.11 en una tarde en la que el corazón pronostica que hoy la luna se mirará sobre los cables, las azoteas, los tinacos y las dudas como augurio de buenaventura, como premonición de que sus ojos y sus dedos me recuerdan.
.
y borrascas, con tu cuerpo delgado
cual jirón de nube de tormenta
que regaba las plantas de tus pies,
que se crecían como luz de luna nueva,
como piernas por mi sueño,
como ramas en mi pecho,
volví a soñarme en la mar
de tu mirada a merced de
tus labios curvos de anzuelo,
de tus dientes de granizo,
de tu lengua de carnada,
del mañana sin sus noches.
El rincón de la guarida volvió
a sucumbir con el hambre de tus ropas,
con el grito del reloj despertador
de los sueños de la cama que se duele
de no vernos más como pared y enredadera.
Due 19.10.11 en una tarde en la que el corazón pronostica que hoy la luna se mirará sobre los cables, las azoteas, los tinacos y las dudas como augurio de buenaventura, como premonición de que sus ojos y sus dedos me recuerdan.
.
Última edición: