yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con cuatrocientas voces
digo tu nombre,
me dedico a esparcir tu aroma
dorado como el trigo;
desde el cielo marrón te mira un ángel,
es cierto que estamos estrenando otoño
y tu pie tiene sabor a hojas muertas.
Por tu cintura cincelada
pasea su lengua de fuego un sol
tunante y despeinado;
yo te invento un ave de cobalto
y la deposito en tus manos,
por el alquitrán de tu cabello
empieza a pasearse un cuervo malicioso.
Al final de este día usado,
presiento la próxima mañana en tus dientes
como cisnes alborotados,
deja correr la sangre de tu voz,
regálame un laxo nexo hasta tus besos;
vestal ebria de hojas,
tus pies descubren los caminos
y te miro ir con un mar de ojos en la espalda,
larga y comedida
mi boca atroz te manda un beso.
Mañana regresarás la primavera.
digo tu nombre,
me dedico a esparcir tu aroma
dorado como el trigo;
desde el cielo marrón te mira un ángel,
es cierto que estamos estrenando otoño
y tu pie tiene sabor a hojas muertas.
Por tu cintura cincelada
pasea su lengua de fuego un sol
tunante y despeinado;
yo te invento un ave de cobalto
y la deposito en tus manos,
por el alquitrán de tu cabello
empieza a pasearse un cuervo malicioso.
Al final de este día usado,
presiento la próxima mañana en tus dientes
como cisnes alborotados,
deja correr la sangre de tu voz,
regálame un laxo nexo hasta tus besos;
vestal ebria de hojas,
tus pies descubren los caminos
y te miro ir con un mar de ojos en la espalda,
larga y comedida
mi boca atroz te manda un beso.
Mañana regresarás la primavera.
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