Ciela
Poeta veterano en el portal
INTERSECCIÓN
Quiero encontrar
la Intersección
entre una tolerancia
sin reproches
y la indulgencia
para nada cegatita.
El punto justo,
el tan esquivo
y decirlo para colmo ¡sencillito!.
Hoy no deseo jeroglífico,
(no esta noche).
Sin música ni imágenes
ni artilugios.
que cese el juego sucio:
tu derroche.
Cómo explicarte
mi asco doloroso,
la obesidad destructiva de la muerte.
Cómo entenderte,
tan sólo un poco
sin intelectualizar
y sin retretes,
sin escusados
ni inodoros,
sin la banalidad
de Lo Indoloro.
Cuánto me dolés.
Ay, cuánto y cuánto.
Cuánto me espanta
tu espantajo,
tus diligencias ligeritas,
y esos llamados agitados,
los que tramitan
desparpajos
cual precedentes
de Silencios Anunciados.
Quiero decirte:
LOS ABANDONADOS
NO SOMOS INOCENTES.
Por eso es que nos vamos
y no por la tangente.
Nos vamos Siempre
por el mismo sitio en que llegamos.
Sin subterfugios.
ni conatos.
Así que no vuelvas a llamarme
cual si estuvieras medicado.
No vés que me has Tornado
de Silencios,
te ruego, en fín,
no vayás
a Perturbarlos.
Quiero encontrar
la Intersección
entre una tolerancia
sin reproches
y la indulgencia
para nada cegatita.
Y en eso estoy
aunque en tal ciencia
te parezca
una brutita.
Quiero encontrar
la Intersección
entre una tolerancia
sin reproches
y la indulgencia
para nada cegatita.
El punto justo,
el tan esquivo
y decirlo para colmo ¡sencillito!.
Hoy no deseo jeroglífico,
(no esta noche).
Sin música ni imágenes
ni artilugios.
que cese el juego sucio:
tu derroche.
Cómo explicarte
mi asco doloroso,
la obesidad destructiva de la muerte.
Cómo entenderte,
tan sólo un poco
sin intelectualizar
y sin retretes,
sin escusados
ni inodoros,
sin la banalidad
de Lo Indoloro.
Cuánto me dolés.
Ay, cuánto y cuánto.
Cuánto me espanta
tu espantajo,
tus diligencias ligeritas,
y esos llamados agitados,
los que tramitan
desparpajos
cual precedentes
de Silencios Anunciados.
Quiero decirte:
LOS ABANDONADOS
NO SOMOS INOCENTES.
Por eso es que nos vamos
y no por la tangente.
Nos vamos Siempre
por el mismo sitio en que llegamos.
Sin subterfugios.
ni conatos.
Así que no vuelvas a llamarme
cual si estuvieras medicado.
No vés que me has Tornado
de Silencios,
te ruego, en fín,
no vayás
a Perturbarlos.
Quiero encontrar
la Intersección
entre una tolerancia
sin reproches
y la indulgencia
para nada cegatita.
Y en eso estoy
aunque en tal ciencia
te parezca
una brutita.
Buenos Aires, 25/11/06. 12,56 a.m.
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