Vital
Poeta veterano en el portal
El que seamos afortunadamente hermosos no nos exime de amar,
porque más nos valdría ser amorosos aún en una humilde fealdad.
Podemos poseer todos los sentidos, más sin saber algo menospreciar,
convendría más tener uno solo, pero agradecidos supiésemos cuidar.
Porque la forma del vaso no es lo que más ha de importarnos al beber,
sino la calidad y sabor con que el sacrificio y entrega nos calma la sed.
De poco serviría tener los ojos azules, si ni tan siquiera miran al cielo,
más valdría estar ciegos y sentir en gracia del espíritu dulce consuelo.
Tener manos, pies, ojos, oídos y boca, en poco sirve si no se les alimenta,
más nos valdría ver con el corazón, sentir palpitar a nuestra alma contenta.
Porque bajo el cielo amanece única luz para abrir en orden todas las flores,
no hay más luz que la intención y en cada una de sus formas moren amores.
Ser hermoso o menos agraciado, ricos de dinero o de su tremenda carencia,
no nos libra del juicio final, pues solo es inmortal el alma en mística esencia.
porque más nos valdría ser amorosos aún en una humilde fealdad.
Podemos poseer todos los sentidos, más sin saber algo menospreciar,
convendría más tener uno solo, pero agradecidos supiésemos cuidar.
Porque la forma del vaso no es lo que más ha de importarnos al beber,
sino la calidad y sabor con que el sacrificio y entrega nos calma la sed.
De poco serviría tener los ojos azules, si ni tan siquiera miran al cielo,
más valdría estar ciegos y sentir en gracia del espíritu dulce consuelo.
Tener manos, pies, ojos, oídos y boca, en poco sirve si no se les alimenta,
más nos valdría ver con el corazón, sentir palpitar a nuestra alma contenta.
Porque bajo el cielo amanece única luz para abrir en orden todas las flores,
no hay más luz que la intención y en cada una de sus formas moren amores.
Ser hermoso o menos agraciado, ricos de dinero o de su tremenda carencia,
no nos libra del juicio final, pues solo es inmortal el alma en mística esencia.
