Alejandro Figueroa
Poeta recién llegado
Desde las sombras montañosas
baja la niebla como cera en charcos
que forman un humo envuelto,
devorando vida con su frío gutural.
El barro oscuro del fantasma
habló del rencor tatuado en escritos,
matemáticos pinos de hielo y sangre
de donde se desprenden sus ojos.
La matanza es el reflejo que gritó
desde las rocas su nombre
al volver silbando con piel de lobo
por los senderos de las esferas.
Los ríos de la noche balbucean,
el forastero dijo veintidós entre todo
clavando tres veces su voz cansada
al árbol de témpera con llaves de paso.
baja la niebla como cera en charcos
que forman un humo envuelto,
devorando vida con su frío gutural.
El barro oscuro del fantasma
habló del rencor tatuado en escritos,
matemáticos pinos de hielo y sangre
de donde se desprenden sus ojos.
La matanza es el reflejo que gritó
desde las rocas su nombre
al volver silbando con piel de lobo
por los senderos de las esferas.
Los ríos de la noche balbucean,
el forastero dijo veintidós entre todo
clavando tres veces su voz cansada
al árbol de témpera con llaves de paso.
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