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Te espero (Dueto Rosario - César)

cesarfco.cd

Corrector
Corrector/a
Te espero en oscuras y calladas rocas.
Donde muere, entre espumas, el agua dulce;
las olas, desde ahora, serán siempre pocas
allá, en el ocaso que todo lo deduce.

Voy de camino haciendo el mapa

me avisan las aguas que rugen,
no conseguirán con trampa
confundir mi llegada al origen.

Los eslabones de tus besos están a la espera,
retraídos por los golpes y zarpazos de la ausencia,
que dejaron huella sobre el mundo y su esfera
haciendo patente el dolor, el castigo, la sentencia.


Todos los besos los tengo guardados
sin que puedan ser olvidados,
ya hemos cumplido condena y castigo
tremendo, implacable y absurdo.

Sigue el camino de caídas plumas blancas
el que quedó cuando nuestro amor deshojaste,
tras su rastro y al final se enmohecen las bancas
que con el amor de nuestra sal ajaste.


Serán recogidas una a una las plumas
manchadas de olvido que tú me dejaste,
cuando a otros lados mirabas
distraído con otros amores.

Te espero en el silencio de mil bramidos
que se perpetúan en el eco de arrecifes.
Llevan la pauta y vergüenza de héroes caídos
que confiaron su vida a maltrechos esquifes.


Espera... Llegaré en un suspiro
Te espero porque es mi destino.
Te amo, como se cata el mejor vino.

Te amo, bebamos juntos vino y destino.

Rosario - César
 
Te espero en oscuras y calladas rocas.
Donde muere, entre espumas, el agua dulce;
las olas, desde ahora, serán siempre pocas
allá, en el ocaso que todo lo deduce.

Voy de camino haciendo el mapa

me avisan las aguas que rugen,
no conseguirán con trampa
confundir mi llegada al origen.

Los eslabones de tus besos están a la espera,
retraídos por los golpes y zarpazos de la ausencia,
que dejaron huella sobre el mundo y su esfera
haciendo patente el dolor, el castigo, la sentencia.


Todos los besos los tengo guardados
sin que puedan ser olvidados,
ya hemos cumplido condena y castigo
tremendo, implacable y absurdo.

Sigue el camino de caídas plumas blancas
el que quedó cuando nuestro amor deshojaste,
tras su rastro y al final se enmohecen las bancas
que con el amor de nuestra sal ajaste.


Serán recogidas una a una las plumas
manchadas de olvido que tú me dejaste,
cuando a otros lados mirabas
distraído con otros amores.

Te espero en el silencio de mil bramidos
que se perpetúan en el eco de arrecifes.
Llevan la pauta y vergüenza de héroes caídos
que confiaron su vida a maltrechos esquifes.


Espera... Llegaré en un suspiro
Te espero porque es mi destino.
Te amo, como se cata el mejor vino.

Te amo, bebamos juntos vino y destino.

Rosario - César

Les quedo precioso el dueto. Me alegra que se complementen de esa manera. Donde hay canto al amor. Besos.
 
Te espero en oscuras y calladas rocas.
Donde muere, entre espumas, el agua dulce;
las olas, desde ahora, serán siempre pocas
allá, en el ocaso que todo lo deduce.

Voy de camino haciendo el mapa

me avisan las aguas que rugen,
no conseguirán con trampa
confundir mi llegada al origen.

Los eslabones de tus besos están a la espera,
retraídos por los golpes y zarpazos de la ausencia,
que dejaron huella sobre el mundo y su esfera
haciendo patente el dolor, el castigo, la sentencia.


Todos los besos los tengo guardados
sin que puedan ser olvidados,
ya hemos cumplido condena y castigo
tremendo, implacable y absurdo.

Sigue el camino de caídas plumas blancas
el que quedó cuando nuestro amor deshojaste,
tras su rastro y al final se enmohecen las bancas
que con el amor de nuestra sal ajaste.


Serán recogidas una a una las plumas
manchadas de olvido que tú me dejaste,
cuando a otros lados mirabas
distraído con otros amores.

Te espero en el silencio de mil bramidos
que se perpetúan en el eco de arrecifes.
Llevan la pauta y vergüenza de héroes caídos
que confiaron su vida a maltrechos esquifes.


Espera... Llegaré en un suspiro
Te espero porque es mi destino.
Te amo, como se cata el mejor vino.

Te amo, bebamos juntos vino y destino.

Rosario - César

Rosario y Cesar les quedó preciso el dueto,muy bien complementado,hermosos versos que llevan al rencuentro del amor,mis felicitaciones,un beso para ambos.Sandra
 
Te espero en oscuras y calladas rocas.
Donde muere, entre espumas, el agua dulce;
las olas, desde ahora, serán siempre pocas
allá, en el ocaso que todo lo deduce.

Voy de camino haciendo el mapa

me avisan las aguas que rugen,
no conseguirán con trampa
confundir mi llegada al origen.

Los eslabones de tus besos están a la espera,
retraídos por los golpes y zarpazos de la ausencia,
que dejaron huella sobre el mundo y su esfera
haciendo patente el dolor, el castigo, la sentencia.


Todos los besos los tengo guardados
sin que puedan ser olvidados,
ya hemos cumplido condena y castigo
tremendo, implacable y absurdo.

Sigue el camino de caídas plumas blancas
el que quedó cuando nuestro amor deshojaste,
tras su rastro y al final se enmohecen las bancas
que con el amor de nuestra sal ajaste.


Serán recogidas una a una las plumas
manchadas de olvido que tú me dejaste,
cuando a otros lados mirabas
distraído con otros amores.

Te espero en el silencio de mil bramidos
que se perpetúan en el eco de arrecifes.
Llevan la pauta y vergüenza de héroes caídos
que confiaron su vida a maltrechos esquifes.


Espera... Llegaré en un suspiro
Te espero porque es mi destino.
Te amo, como se cata el mejor vino.

Te amo, bebamos juntos vino y destino.

Rosario - César


Siempre un placer leeros embriagados de amor y vino por camino o destino...
Bella conjunción de formas y procesos en promesas, y olas de besos.
Sean merecidas estrellas con vosotros.
Vidal
 
Todas las esperas se hacen fastidiosas y ésta se hace hermosa. Os felicito de corazón por esta belleza de dueto que habeis creado, deteneis el tiempo en el anhelo de encontraros porque habéis recreado el amor que existe entre los dos. Besazos para ti Rosario y abrazos para César. Sois maravillosos los dos. Estrellas y reputación de corazón, por si no me deja la máquina.

Te espero en oscuras y calladas rocas.
Donde muere, entre espumas, el agua dulce;
las olas, desde ahora, serán siempre pocas
allá, en el ocaso que todo lo deduce.

Voy de camino haciendo el mapa

me avisan las aguas que rugen,
no conseguirán con trampa
confundir mi llegada al origen.

Los eslabones de tus besos están a la espera,
retraídos por los golpes y zarpazos de la ausencia,
que dejaron huella sobre el mundo y su esfera
haciendo patente el dolor, el castigo, la sentencia.


Todos los besos los tengo guardados
sin que puedan ser olvidados,
ya hemos cumplido condena y castigo
tremendo, implacable y absurdo.

Sigue el camino de caídas plumas blancas
el que quedó cuando nuestro amor deshojaste,
tras su rastro y al final se enmohecen las bancas
que con el amor de nuestra sal ajaste.


Serán recogidas una a una las plumas
manchadas de olvido que tú me dejaste,
cuando a otros lados mirabas
distraído con otros amores.

Te espero en el silencio de mil bramidos
que se perpetúan en el eco de arrecifes.
Llevan la pauta y vergüenza de héroes caídos
que confiaron su vida a maltrechos esquifes.


Espera... Llegaré en un suspiro
Te espero porque es mi destino.
Te amo, como se cata el mejor vino.

Te amo, bebamos juntos vino y destino.

Rosario - César
 
Todas las esperas se hacen fastidiosas y ésta se hace hermosa. Os felicito de corazón por esta belleza de dueto que habeis creado, deteneis el tiempo en el anhelo de encontraros porque habéis recreado el amor que existe entre los dos. Besazos para ti Rosario y abrazos para César. Sois maravillosos los dos. Estrellas y reputación de corazón, por si no me deja la máquina.

Mil gracias, te damos querida nuestra
un abrazo
Rosario
 
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