Kazor
Poeta adicto al portal
Labios de cristal ensangrentados por la lluvia
cantan bajo el son de las últimas rameras,
besan al alma del pasajero olvidado
roban las grises tormentas veraniegas.
Esos labios de acero de colores perfumados
que lloran tras la vida
que borraron sus pasos,
esos labios perdidos en alguna actuación
donde payasos tristes aplaudian a la noche.
Labios carniceros de pasión y ambrosía
donde besan dejan marca,
dejan tiempo ya pasado,
donde tocan suavidad
donde corren cae lluvia
esos labios son amor
de los dioses pasajeros.
Labios de horizontes exóticos universales
viajan por tus voces
se posan en las vocales
y balancean sus cuerpos
al ritmo de tus rutinas.
Esos labios que deseo
esos que ya me quemaron
esos de pobre tierra madre,
esos labios son amor.
Los tuyos son negras ventanas
que me impiden observar
otros mundos, otros labios
que yo podría besar.
Pero a pesar de las nubes
me acuesto en tu vientre
pero a pesar de los tiempos
muerdo y muerdo tus demonios,
y acostumbro a viajar
agarrado a tu pelo
no me vayas a dejar
allá perdido por los suelos,
porque les oigo gritar
a esos que siempre lloran
que desean tu amor
que baila conmigo ahora.
cantan bajo el son de las últimas rameras,
besan al alma del pasajero olvidado
roban las grises tormentas veraniegas.
Esos labios de acero de colores perfumados
que lloran tras la vida
que borraron sus pasos,
esos labios perdidos en alguna actuación
donde payasos tristes aplaudian a la noche.
Labios carniceros de pasión y ambrosía
donde besan dejan marca,
dejan tiempo ya pasado,
donde tocan suavidad
donde corren cae lluvia
esos labios son amor
de los dioses pasajeros.
Labios de horizontes exóticos universales
viajan por tus voces
se posan en las vocales
y balancean sus cuerpos
al ritmo de tus rutinas.
Esos labios que deseo
esos que ya me quemaron
esos de pobre tierra madre,
esos labios son amor.
Los tuyos son negras ventanas
que me impiden observar
otros mundos, otros labios
que yo podría besar.
Pero a pesar de las nubes
me acuesto en tu vientre
pero a pesar de los tiempos
muerdo y muerdo tus demonios,
y acostumbro a viajar
agarrado a tu pelo
no me vayas a dejar
allá perdido por los suelos,
porque les oigo gritar
a esos que siempre lloran
que desean tu amor
que baila conmigo ahora.