cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Miénteme con un beso que me engañe
y has de mis días un sopor a la locura,
seductora esposa mía, has que este amor
sea salvaje.
Secuestra la noche y hazla día
deja que el viento de amor nos empape
y que resuene la amplia algarabía
de tus besos sobre mi corazón llameante.
Condúceme, secuéstrame al limbo de las caricias
en donde todo se permita
y deja que la pasión fluya, para que este amor
la vida nos arranque.
Déjame siempre ser tu eterno amante
el que cuide de tus días,
el hombre fiel que te ame
y sobre un pedeste tenerte, siempre cual novia mía.
Miénteme, porqué en el amor no cabe la duda
ni la daga que asesina;
ni la espada que cercena, la confianza establecida
de un amor que no termina.
Déjame llenar la aljaba con tus promesas
y sobre mi espalda cargar este amor a cuestas
con flechas en un aljibe milenario
para recordar con los años;
lo mucho que te amo.
y has de mis días un sopor a la locura,
seductora esposa mía, has que este amor
sea salvaje.
Secuestra la noche y hazla día
deja que el viento de amor nos empape
y que resuene la amplia algarabía
de tus besos sobre mi corazón llameante.
Condúceme, secuéstrame al limbo de las caricias
en donde todo se permita
y deja que la pasión fluya, para que este amor
la vida nos arranque.
Déjame siempre ser tu eterno amante
el que cuide de tus días,
el hombre fiel que te ame
y sobre un pedeste tenerte, siempre cual novia mía.
Miénteme, porqué en el amor no cabe la duda
ni la daga que asesina;
ni la espada que cercena, la confianza establecida
de un amor que no termina.
Déjame llenar la aljaba con tus promesas
y sobre mi espalda cargar este amor a cuestas
con flechas en un aljibe milenario
para recordar con los años;
lo mucho que te amo.