yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estimada desvanecida en la distancia:
escribo desde este limbo de ayeres
donde ya rara vez apareces,
tan solo que esta tarde mustia y cobriza del otoño
te puso en mi lista de presentes.
Entonces vuelvo a digerir tu vino
y a medir lo largo de tus piernas
enredadas en las telarañas que dejaste
cuando en tu maleta empacaste las tardes
de humedad de otros otoños.
Pudiera jurar que tu piel de llamas
se ha dibujado en una nube
y mentiría...la he visto aparecer un poco mas adentro,
ahí donde afirman que vive la nostalgia.
Recuerdo que solías venir con soles como este,
cuando su luz mortecina
les daba un color dorado al blanco de tus dientes
y me seducían tus brillos de medusa,
nos comíamos la luz que nos quedaba
en tus colinas de azucena
y después te ibas con mi aroma en tus cabellos
y dejabas tu figura en mis persianas.
En fin, he de ser breve,
lo corto de tu lealtad no deja para más,
es solo que esta tarde se ha puesto tu nombre
y me ha sonreído entre los dientes;
ya no he de interrumpir tu ausencia de camposanto
con el timbre de mis recuerdos...
P.D. Ya no te extraño.
escribo desde este limbo de ayeres
donde ya rara vez apareces,
tan solo que esta tarde mustia y cobriza del otoño
te puso en mi lista de presentes.
Entonces vuelvo a digerir tu vino
y a medir lo largo de tus piernas
enredadas en las telarañas que dejaste
cuando en tu maleta empacaste las tardes
de humedad de otros otoños.
Pudiera jurar que tu piel de llamas
se ha dibujado en una nube
y mentiría...la he visto aparecer un poco mas adentro,
ahí donde afirman que vive la nostalgia.
Recuerdo que solías venir con soles como este,
cuando su luz mortecina
les daba un color dorado al blanco de tus dientes
y me seducían tus brillos de medusa,
nos comíamos la luz que nos quedaba
en tus colinas de azucena
y después te ibas con mi aroma en tus cabellos
y dejabas tu figura en mis persianas.
En fin, he de ser breve,
lo corto de tu lealtad no deja para más,
es solo que esta tarde se ha puesto tu nombre
y me ha sonreído entre los dientes;
ya no he de interrumpir tu ausencia de camposanto
con el timbre de mis recuerdos...
P.D. Ya no te extraño.
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