Alejandro Magno
Poeta recién llegado
Mojaste tu pluma fina
en un tintero de blancas ilusiones.
Y tarareaste en mi piel,
suaves garabatos de canciones.
La tinta se quita,
pero no habrá de esfumarse tu amor.
No quiero olvidar ni un recuerdo,
ni tampoco lavar de mi cuerpo tu olor.
El silencio es quién hace de la música,
algo tan especial.
Y así la soledad lo hace a tu amor,
algo tan difícil de conquistar.
Nos quedo chica la velocidad de la luz,
nos enamoramos a la velocidad del tiempo.
Sin el abrigo de tus piernas,
nose como hubiera pasado el invierno.
Vos media caprichosa,
y yo medio tartamudo.
Es matemática básica
medio mas medio siempre fueron uno.
Esta vez no disfrace el corazón,
Y vos te desnudaste de alma.
Me presentaste las dudas, los miedos y sueños,
que dormían con vos en tu cama.
Quiero que se perpetúe por siempre
nuestro cuarto de hora.
Quiero mostrarte que mi sonrisa sincera,
gracias a tu esencia nunca se borra.
Tus pequeños ojos dulces,
de café solo tienen el color.
Y haré lo que pueda, y lo que no,
para que en ellos, no encuentre nido el dolor.
¿Qué habría de complementarse más,
que el cielo con el mar?
Que lo que a uno le sobra,
al otro no le deja de faltar.
Tu vida y mi vida,
Que hace rato se mudaron a un castillo de tizas.
Que no son una sin la otra,
Que no cesan de robarnos sonrisas.
Es que en la oscuridad, la luz encandila aún más,
por eso es que en las peores vos te multiplicás.
Me abrazás, me besás,
y siempre te queda algo más para dar.
¿Como haces que ni siquiera titubeás?
¿Como sostenes mi mundo en tu pecho, con tanta facilidad?
en un tintero de blancas ilusiones.
Y tarareaste en mi piel,
suaves garabatos de canciones.
La tinta se quita,
pero no habrá de esfumarse tu amor.
No quiero olvidar ni un recuerdo,
ni tampoco lavar de mi cuerpo tu olor.
El silencio es quién hace de la música,
algo tan especial.
Y así la soledad lo hace a tu amor,
algo tan difícil de conquistar.
Nos quedo chica la velocidad de la luz,
nos enamoramos a la velocidad del tiempo.
Sin el abrigo de tus piernas,
nose como hubiera pasado el invierno.
Vos media caprichosa,
y yo medio tartamudo.
Es matemática básica
medio mas medio siempre fueron uno.
Esta vez no disfrace el corazón,
Y vos te desnudaste de alma.
Me presentaste las dudas, los miedos y sueños,
que dormían con vos en tu cama.
Quiero que se perpetúe por siempre
nuestro cuarto de hora.
Quiero mostrarte que mi sonrisa sincera,
gracias a tu esencia nunca se borra.
Tus pequeños ojos dulces,
de café solo tienen el color.
Y haré lo que pueda, y lo que no,
para que en ellos, no encuentre nido el dolor.
¿Qué habría de complementarse más,
que el cielo con el mar?
Que lo que a uno le sobra,
al otro no le deja de faltar.
Tu vida y mi vida,
Que hace rato se mudaron a un castillo de tizas.
Que no son una sin la otra,
Que no cesan de robarnos sonrisas.
Es que en la oscuridad, la luz encandila aún más,
por eso es que en las peores vos te multiplicás.
Me abrazás, me besás,
y siempre te queda algo más para dar.
¿Como haces que ni siquiera titubeás?
¿Como sostenes mi mundo en tu pecho, con tanta facilidad?
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