darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Caperucita era sensual, malvada y diabólica;
su forma de vestir era excéntrica y estrambótica.
Además le encantaba desviarse del sendero
por el cual muchos la piropeaban con recelo.
¡Caperucita era bella! Tenía un estilo Emo
que ocasionaba el furor entre los animales.
Ella escuchaba música con sus auriculares Demo,
además transitaba por los ambientes autumnales.
Hoy le tocó ponerse la caperuza gótica
para visitar a su abuelita que era exótica,
ya que a ella le gustaban las cirugías plásticas,
era muy jovial la anciana de hermosura ática.
Y volviendo con Caperucita: su maquillaje opaco
demostraba su hastío por la vida y del amor a Baco.
La bella joven caminaba en eróticas voluptuosidades,
usaba minifalda, medias cambiadas e individuales.
Cuando la doncella meliflua llegó a casa
se dio cuenta de que no estaba la senil,
pensó tal vez que había salido como casta
con el leñador que afilaba su hacha con un esmeril.
Salió a buscarla de inmediato en la atmósfera
de la preocupación y en su mental noosfera
pensó también en el lobo, aunque parecía una oveja,
éste siempre guardaba alguna sorpresa.
Al son de armonías electrónicas saltaban los conejos,
las perdices saltaban con cadencia,
luego vio que el leñador y la abuelita se amaban,
entonces ella no se quiso quedar con la decencia.
Siguió la Caperucita su placer hedonista,
buscaba diversión y cariño sin razón,
después sedujo al erotismo preciosista;
ella tomó ardiente al lobo y lo devoró con pasión.
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