jaziz
Poeta asiduo al portal
En poco eh de cerrar los ojos, pero aun así siento hablar de ti.
La noche me recuerda a ti, esta cama, aun mi propia piel se ensaña de tus besos
tenías razón en muchas cosas, de esta mi cobardía que siempre me distinguió.
En poco eh de cerrar los ojos, pero le temo tanto a los años;
temo que ellos jamás te borren. Porque por mucho tiempo
mi alma voló para reposar junto a la tuya
desobediente e insolente, porque se aíra ante la imposibilidad-
no quiero decir esto, en verdad no lo quiero
pero si el tiempo fuera mío, no la pensaría ni una vez sola.
Pero lo hice, más de diez veces y me desangro. Involuntariamente me desangro.
Perdóname vida, por no saber reconocer el amor que mi vida visito
con todas las ganas de jamás marcharse. Perdóname vida, por no entender
que el amor todo lo sufre. Tus piernas, tu cabeza con forma de árbol,
Los panecillos rellenos de crema, tu ternura y nuestros pies hechos hielo.
¿Por qué nunca me decías que no? Ese era mi arrebato ¿Por qué tus manos
despedían tanto fuego? ¿Por qué tus ojos daban marcha atrás a los míos?
No sé, si existen formas distintas de llorar. Pero te llore, de una forma
que aun desconozco. Tal vez, fue con mi tono de vos, con mi mueca de cada amanecer
un diario silencio en honor a tu perdida.
Ya he cerrado los ojos y hablo con la vida, le agradezco esta lección de amor.
Ya he cerrado los ojos y ahora abrazo a este nuevo amor que vida sucumbe,
con la auto promesa de no saltarlo, de no dejarlo a la deriva.
La noche me recuerda a ti, esta cama, aun mi propia piel se ensaña de tus besos
tenías razón en muchas cosas, de esta mi cobardía que siempre me distinguió.
En poco eh de cerrar los ojos, pero le temo tanto a los años;
temo que ellos jamás te borren. Porque por mucho tiempo
mi alma voló para reposar junto a la tuya
desobediente e insolente, porque se aíra ante la imposibilidad-
no quiero decir esto, en verdad no lo quiero
pero si el tiempo fuera mío, no la pensaría ni una vez sola.
Pero lo hice, más de diez veces y me desangro. Involuntariamente me desangro.
Perdóname vida, por no saber reconocer el amor que mi vida visito
con todas las ganas de jamás marcharse. Perdóname vida, por no entender
que el amor todo lo sufre. Tus piernas, tu cabeza con forma de árbol,
Los panecillos rellenos de crema, tu ternura y nuestros pies hechos hielo.
¿Por qué nunca me decías que no? Ese era mi arrebato ¿Por qué tus manos
despedían tanto fuego? ¿Por qué tus ojos daban marcha atrás a los míos?
No sé, si existen formas distintas de llorar. Pero te llore, de una forma
que aun desconozco. Tal vez, fue con mi tono de vos, con mi mueca de cada amanecer
un diario silencio en honor a tu perdida.
Ya he cerrado los ojos y hablo con la vida, le agradezco esta lección de amor.
Ya he cerrado los ojos y ahora abrazo a este nuevo amor que vida sucumbe,
con la auto promesa de no saltarlo, de no dejarlo a la deriva.