LuKaS
L'enfant terrible
En unas horas amanece,
la noche aun está dispuesta a darme besos,
en forma de estrellas resplandecientes,
que son como los más bellos versos de un poeta enamorado,
los trazos del lápiz de un artista inspirado,
o la voz de una sirena divagando,
en las olas del mar mas calmo que pudieras ver.
Me desprendo un botón más en la camisa y me descalzo;
el piso templado es la guía de mis pasos,
hacia la playa.
A lo lejos un acantilado y pájaros revoloteando,
me están llamando,
siento que debo ir.
Solo unos pocos pasos mas...
Me hago espacio en este lugar prohibido,
para poder pasar.
Mis pies juntos al borde de la última roca,
el vacío me llama, me protege la mar,
luce como seda hecha de agua.
Empiezo a respirar,
caminando hacia atrás vuelvo unos pasos,
y empieza la cuenta atrás.
No hay tristeza en mi cabeza,
no hay placer,
las preguntas que me hago,
serán, a mi parecer,
contestadas cuando me deje caer.
Voy volando, solitario,
siento ganas de volver,
pero yendo hacia abajo,
eso no puede suceder.
Una vez golpee las olas,
voy a poder saber,
si a pesar de ser agua salada,
los besos del mar son dulces.
la noche aun está dispuesta a darme besos,
en forma de estrellas resplandecientes,
que son como los más bellos versos de un poeta enamorado,
los trazos del lápiz de un artista inspirado,
o la voz de una sirena divagando,
en las olas del mar mas calmo que pudieras ver.
Me desprendo un botón más en la camisa y me descalzo;
el piso templado es la guía de mis pasos,
hacia la playa.
A lo lejos un acantilado y pájaros revoloteando,
me están llamando,
siento que debo ir.
Solo unos pocos pasos mas...
Me hago espacio en este lugar prohibido,
para poder pasar.
Mis pies juntos al borde de la última roca,
el vacío me llama, me protege la mar,
luce como seda hecha de agua.
Empiezo a respirar,
caminando hacia atrás vuelvo unos pasos,
y empieza la cuenta atrás.
No hay tristeza en mi cabeza,
no hay placer,
las preguntas que me hago,
serán, a mi parecer,
contestadas cuando me deje caer.
Voy volando, solitario,
siento ganas de volver,
pero yendo hacia abajo,
eso no puede suceder.
Una vez golpee las olas,
voy a poder saber,
si a pesar de ser agua salada,
los besos del mar son dulces.
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