No vayan a pensar
que todo el monte es oregano
ni oro todo lo que reluce
porque me envaro,me enervo
hostigo a los pensamientos
a veces fugaces, en ocasiones veraces
con frecuencia son solo afiladisimos fragmentos
semejantes a cometas moribundos
desterrados de mundos yermos.
Converso a menudo
acerca de ellos,
con absurdos caralocas
pintarrajeados de amarillo y cieno,
con mujeres pantera
de aguijoneadas gargantas
que sajan cuellos
Las FURIAS que vigilan las puertas
forjadas en mis adentros
embutidas en aspero bronce,
consumadas en arteros talentos,
se ceban del vil deseo
y junto a los elementales del viento
a coro susurran voces,
resonantes ,
ecos de cien cuentos
Ojala fuera cierto
como el restallar de un latido en el desierto
que el discernir y el conocimiento
fueran espejismos,
reflejos,
de un sentimiento,
y como minusculas lumbrecitas
se tornaran rescoldos que abrasan
al mas necesitado sediento.
que todo el monte es oregano
ni oro todo lo que reluce
porque me envaro,me enervo
hostigo a los pensamientos
a veces fugaces, en ocasiones veraces
con frecuencia son solo afiladisimos fragmentos
semejantes a cometas moribundos
desterrados de mundos yermos.
Converso a menudo
acerca de ellos,
con absurdos caralocas
pintarrajeados de amarillo y cieno,
con mujeres pantera
de aguijoneadas gargantas
que sajan cuellos
Las FURIAS que vigilan las puertas
forjadas en mis adentros
embutidas en aspero bronce,
consumadas en arteros talentos,
se ceban del vil deseo
y junto a los elementales del viento
a coro susurran voces,
resonantes ,
ecos de cien cuentos
Ojala fuera cierto
como el restallar de un latido en el desierto
que el discernir y el conocimiento
fueran espejismos,
reflejos,
de un sentimiento,
y como minusculas lumbrecitas
se tornaran rescoldos que abrasan
al mas necesitado sediento.