abcd
Poeta adicto al portal
Ni cesan las eternidades en los anocheceres lentos,
ni se rodean las desoladas alas, de almas aún almas.
El brío en las olas de su cama, es un mar
entre miles de cavernas.
Silenciosas tempestades brotan naturales...
Tan llena está en voces, en hechizos, alaridos,
de oscuridad y animales en fuga de otro cuento mezquino.
A menudo la dulce tierra del vientre que es su playa,
apenas mueve el compas del tiempo
y el viajante que nació del fantasma dormido
durante muchos segundos sopla el viento a un nido ombligo
que se estremece hasta ser un sol.
Y los celestes pasan a ser cadenas,
donde los ojos cansados, tristes, compungidos,
tienen una fiesta con la mas antigua melancolía;
Y llorar con las manos no es mas hermoso que amar.
Ni sentarse en la nube hara que la ninfa
venga a mojarse los pies en la arena
del día en la blanca noche...
Mientras la clepsidra también lloraba.
ni se rodean las desoladas alas, de almas aún almas.
El brío en las olas de su cama, es un mar
entre miles de cavernas.
Silenciosas tempestades brotan naturales...
Tan llena está en voces, en hechizos, alaridos,
de oscuridad y animales en fuga de otro cuento mezquino.
A menudo la dulce tierra del vientre que es su playa,
apenas mueve el compas del tiempo
y el viajante que nació del fantasma dormido
durante muchos segundos sopla el viento a un nido ombligo
que se estremece hasta ser un sol.
Y los celestes pasan a ser cadenas,
donde los ojos cansados, tristes, compungidos,
tienen una fiesta con la mas antigua melancolía;
Y llorar con las manos no es mas hermoso que amar.
Ni sentarse en la nube hara que la ninfa
venga a mojarse los pies en la arena
del día en la blanca noche...
Mientras la clepsidra también lloraba.
Última edición: