caballero-del-silencio
Poeta recién llegado
Ya no intentes, mujer, con tus encantos
despertar mi pasión de nueva cuenta,
ni pretendas escuchar aquellos cantos
que arrancaste del alma del poeta.
Es inútil, mujer, ya mis sentidos
no embelesa tu tu belleza encantadora,
ya no brotan de mi pecho más suspiros
y mi boca tus caricias ya no implora.
Tantas noches llorando por tu ausencia
me han dejado insensible el corazón;
ya no intentas venir con tu insolencia
a robarme nuevamente la razón.
Ya no busques incienso en el altar
que al partir dejaste abandonado,
tú volviste mi pecho de metal
insensible al amor y al desengaño.
Es inútil mujer, sólo desprecio
hoy puedes cultivar en mi alma,
de aquel engaño, tal es el precio,
se ha extinguido del amor la llama.
Es inútil mujer, ya no lo intentes,
ya bastante lloré para olvidarte
ya no vengas con frases insolentes
mejor ¡vete mujer! no quiero verte.
despertar mi pasión de nueva cuenta,
ni pretendas escuchar aquellos cantos
que arrancaste del alma del poeta.
Es inútil, mujer, ya mis sentidos
no embelesa tu tu belleza encantadora,
ya no brotan de mi pecho más suspiros
y mi boca tus caricias ya no implora.
Tantas noches llorando por tu ausencia
me han dejado insensible el corazón;
ya no intentas venir con tu insolencia
a robarme nuevamente la razón.
Ya no busques incienso en el altar
que al partir dejaste abandonado,
tú volviste mi pecho de metal
insensible al amor y al desengaño.
Es inútil mujer, sólo desprecio
hoy puedes cultivar en mi alma,
de aquel engaño, tal es el precio,
se ha extinguido del amor la llama.
Es inútil mujer, ya no lo intentes,
ya bastante lloré para olvidarte
ya no vengas con frases insolentes
mejor ¡vete mujer! no quiero verte.