Yak Mercado
Poeta recién llegado
Bailemos una sinfonía,
que sea un violín que acompañe al piano.
Bailemos tomados de las manos,
con los cuellos cruzados cual cisnes acompasados.
Ciérnete un vestido blanco y se pureza,
mi hábito será negro para ser misterio,
siente mi respiración acompasando tus latidos,
mira mis ojos y seamos más que amigos.
Bailemos nuevamente una melodía,
que sea lenta, que sea fría,
dancemos aparejados,
seamos amados, pues yo estaré a tu lado.
Regálame en silencio melancolía,
finjamos sea solo un beso,
finjamos amarnos con agonía,
se dulce y se mía.
Bailemos ahora en la tertulia,
cuando hayamos caído ya en penumbras,
seduzcamos a la noche con caricias,
cantemos al ocaso sus delicias.
que sea un violín que acompañe al piano.
Bailemos tomados de las manos,
con los cuellos cruzados cual cisnes acompasados.
Ciérnete un vestido blanco y se pureza,
mi hábito será negro para ser misterio,
siente mi respiración acompasando tus latidos,
mira mis ojos y seamos más que amigos.
Bailemos nuevamente una melodía,
que sea lenta, que sea fría,
dancemos aparejados,
seamos amados, pues yo estaré a tu lado.
Regálame en silencio melancolía,
finjamos sea solo un beso,
finjamos amarnos con agonía,
se dulce y se mía.
Bailemos ahora en la tertulia,
cuando hayamos caído ya en penumbras,
seduzcamos a la noche con caricias,
cantemos al ocaso sus delicias.
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