Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y se apagó el brillo de la luna
odiando tu mirada angelical
rencorosa, ante tu benévola presencia
llora desconsolada sin parar,
y grita en lo oscuro de la noche,
grita celosa sin cesar,
¡Oh luna no seas tan odiosa!
Mejor su belleza has de alumbrar,
encanta con tus plateadas luces
zambra junto a ella, ángel celestial
Tus ojos cegaron el canto de la luna
el misterio en tu mirada, viaje astral
encantadas con el matiz de tu iris,
las estrellas brillan mucho más
envidiada por la noche oscura,
por el negro azabache de tu pelo,
y por tu sonrisa de diosa pura
la luna te mira con recelo.
odiando tu mirada angelical
rencorosa, ante tu benévola presencia
llora desconsolada sin parar,
y grita en lo oscuro de la noche,
grita celosa sin cesar,
¡Oh luna no seas tan odiosa!
Mejor su belleza has de alumbrar,
encanta con tus plateadas luces
zambra junto a ella, ángel celestial
Tus ojos cegaron el canto de la luna
el misterio en tu mirada, viaje astral
encantadas con el matiz de tu iris,
las estrellas brillan mucho más
envidiada por la noche oscura,
por el negro azabache de tu pelo,
y por tu sonrisa de diosa pura
la luna te mira con recelo.
Con cariño para ti, mi bella amiga
