yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
De tu tristeza infinita se van bordando diademas
sepultas entre tu pelo de tapasol a tus ojos,
en tus pupilas de cobalto se duerme un niño triste-triste
con funerales dormidos.
Un niño triste-triste te va musitando al oído.
Tu tristeza de mármol que va esculpiendo otoños,
como una alfombra de nardos moribundos,desahuciados,
en tus labios donde hay esquelas de sonrisas
que no vieron la luz de este noviembre vencido.
Inmersa en cloroformo,
te duermes de a poco y por siempre,
en talamos inmundos de hastió
y un niño triste-triste te llena las manos de frío.
Desde adentro te nace un cuadro de Munch
y las exequias de tu propio funeral parecen lentas,
desde adentro tu tristeza es un garfio
que te encalla las risas
y un niño triste-triste te va comiendo la vida.
Ya no mas llanto amiga,
desde adentro un niño triste-triste se va quedando dormido
y una sonrisa de malva
se va asomando de a poco al balcón de tu herida,
ya no más cloroformo,
ya no más melancolía,
los muertos muertos son
y solo nos queda la vida
para aprender quemar con garras de sal,
desde adentro,
las heridas.
sepultas entre tu pelo de tapasol a tus ojos,
en tus pupilas de cobalto se duerme un niño triste-triste
con funerales dormidos.
Un niño triste-triste te va musitando al oído.
Tu tristeza de mármol que va esculpiendo otoños,
como una alfombra de nardos moribundos,desahuciados,
en tus labios donde hay esquelas de sonrisas
que no vieron la luz de este noviembre vencido.
Inmersa en cloroformo,
te duermes de a poco y por siempre,
en talamos inmundos de hastió
y un niño triste-triste te llena las manos de frío.
Desde adentro te nace un cuadro de Munch
y las exequias de tu propio funeral parecen lentas,
desde adentro tu tristeza es un garfio
que te encalla las risas
y un niño triste-triste te va comiendo la vida.
Ya no mas llanto amiga,
desde adentro un niño triste-triste se va quedando dormido
y una sonrisa de malva
se va asomando de a poco al balcón de tu herida,
ya no más cloroformo,
ya no más melancolía,
los muertos muertos son
y solo nos queda la vida
para aprender quemar con garras de sal,
desde adentro,
las heridas.
Última edición: