Angel Virgilio
Poeta que considera el portal su segunda casa
Después de ser gorriones vejados
por trepar escaleras de dos en dos
en la prisa de las nubes estrenan
sus luciérnagas de despedidas.
Coloreando el blanco cielo de luz
por caricia una manzana de risa.
Almacén de latidos el corazón
le sacude alimento de energía.
Y se les ve caminar de la mano
con rumbos de distraídas gaviotas
Sin precisar de un poniente para ver
mientras mueven sus alas para volar.
Pocas cosas se allanan sin motivos
porque las cosas no dependen de uno.
Inseparables que envejecen y aman
él y ella son dos partes de ellos mismos.
por trepar escaleras de dos en dos
en la prisa de las nubes estrenan
sus luciérnagas de despedidas.
Coloreando el blanco cielo de luz
por caricia una manzana de risa.
Almacén de latidos el corazón
le sacude alimento de energía.
Y se les ve caminar de la mano
con rumbos de distraídas gaviotas
Sin precisar de un poniente para ver
mientras mueven sus alas para volar.
Pocas cosas se allanan sin motivos
porque las cosas no dependen de uno.
Inseparables que envejecen y aman
él y ella son dos partes de ellos mismos.