yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estos sentimientos de lamina.
caducando en espejos de mercurio,
este ir y venir por el angosto túnel de la esperanza
cuando ya no se espera nada;
un niño es el único que se desangra
con lo inminente de mi ausencia
y esboza sonrisas como quien esgrime espadas,
después un fondo de noche
sirve de telón al frió de la madrugada.
Mis cansados pies se duermen en el
cansado espejo de mi alma,
la densidad de la derrota es mayor
al peso absoluto de todo el universo
y dejo caer los hombros como deje morirlas ganas
y hasta la angustia que anestesia la razón
tan solo por segundos.
Una mañana mineral de tanto tedio,
un desierto que prospera en mi interior;
es que hará frío
y la desolación se apresta a acunarme entre sus garras.
Estas malditas espesuras de lo amargo,
este gotear de a poco en lo despierto,
este cielo monocromo, este lamento,
estas ganas de morir
estando muerto
y un reloj cabrón que vive por su cuenta,
vaya cuento.
caducando en espejos de mercurio,
este ir y venir por el angosto túnel de la esperanza
cuando ya no se espera nada;
un niño es el único que se desangra
con lo inminente de mi ausencia
y esboza sonrisas como quien esgrime espadas,
después un fondo de noche
sirve de telón al frió de la madrugada.
Mis cansados pies se duermen en el
cansado espejo de mi alma,
la densidad de la derrota es mayor
al peso absoluto de todo el universo
y dejo caer los hombros como deje morirlas ganas
y hasta la angustia que anestesia la razón
tan solo por segundos.
Una mañana mineral de tanto tedio,
un desierto que prospera en mi interior;
es que hará frío
y la desolación se apresta a acunarme entre sus garras.
Estas malditas espesuras de lo amargo,
este gotear de a poco en lo despierto,
este cielo monocromo, este lamento,
estas ganas de morir
estando muerto
y un reloj cabrón que vive por su cuenta,
vaya cuento.
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