ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
A este apasionado corazón partido,
la vida en espiral cual remolino
se incrusta y orada en torno suyo,
claroscuros de veredas y caminos
muros de lamentos encierras en capullos.
Aflora inconsciente el sentimiento,
desahogas en gotas cristalinas,
reclamas con sangre el desencanto
que fluyen en las venas purpurinas.
Prometiste ser de acero o de piedra
leal, duro como un diamante,
bífida serpiente o venenosa hiedra
sin ningún temor, demonio alucinante.
Y haces al verso traicionero,
derramas de tu tinta al pergamino,
lo humillas como pobre limosnero
marcando la secuela del destino.
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