Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
COSECHA NOCTURNA
Afuera un vallenato desgasta su erizada melancolía,
hay voces ufanando la embriaguez en una esquina de cervezas,
instigaciones de quien en la noche divisa
los horizontes de la especie ahora labran
el impertérrito sendero hacia el elixir del sueño;
mientras rota el consumismo su metralla
expande un funesto imperialismo a cuentagotas.
Adentro nos perjudican groseras espinas,
en las narices de las democracias ajenas
el soborno unta las frentes,
pone señas en las manos
el alcanfor de su rabia asesina.
Conjuros, rezos del que llora;
quien se postra agriamente a su resuello
es posible que mañana despierte perdonado.
Aullidos, golpes de clavos,
rasgaduras en la puerta, ventiscas.
¿Allá afuera,
habita el hombre todavía?
Afuera un vallenato desgasta su erizada melancolía,
hay voces ufanando la embriaguez en una esquina de cervezas,
instigaciones de quien en la noche divisa
los horizontes de la especie ahora labran
el impertérrito sendero hacia el elixir del sueño;
mientras rota el consumismo su metralla
expande un funesto imperialismo a cuentagotas.
Adentro nos perjudican groseras espinas,
en las narices de las democracias ajenas
el soborno unta las frentes,
pone señas en las manos
el alcanfor de su rabia asesina.
Conjuros, rezos del que llora;
quien se postra agriamente a su resuello
es posible que mañana despierte perdonado.
Aullidos, golpes de clavos,
rasgaduras en la puerta, ventiscas.
¿Allá afuera,
habita el hombre todavía?
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