Nymphetamine
Poeta recién llegado
MIS AMADOS MUERTOS
La tormenta ha dejado de desahogar todo su dolor eterno,
Dejándome rodeada por la humedad de sus recuerdos.
Me encuentro en la tierra donde los suspiros no terminan,
Un lugar con un nombre más antiguo que las leyendas mismas.
Observo sombras fugaces pasearse en estos pequeños caminos,
Que se dirigen a pensamientos criogenizados en lo etéreo.
Durmiendo placidamente en camas de madera y piedra,
Cubiertos con las sabanas que tiene la esencia de la misma tierra.
Estoy rodeada por todos mis amados muertos,
Aquellos que me aceptan sin criticar mi personalidad.
Aceptándome como la hija prodiga que se alejo de la luz,
Para acercarse al verdadero hogar que reside en la oscuridad,
Cada epitafio es una frase llena de calor y bienvenida,
Con nombres de personas que nunca conoceré en estos días.
Ahora son la familia que nunca tuve en mi niñez,
Siento el calor que mi corazón jamás pensó obtener.
En estos días que son invadidos por las luces de la razón,
En mi hora más oscura recibí el milagro de la redención.
Me encuentro rodeada por la sinceridad que nunca tuve,
En esta tierra desterrada de la presencia del dolor.
La tormenta ha dejado de desahogar todo su dolor eterno,
Dejándome rodeada por la humedad de sus recuerdos.
Me encuentro en la tierra donde los suspiros no terminan,
Un lugar con un nombre más antiguo que las leyendas mismas.
Observo sombras fugaces pasearse en estos pequeños caminos,
Que se dirigen a pensamientos criogenizados en lo etéreo.
Durmiendo placidamente en camas de madera y piedra,
Cubiertos con las sabanas que tiene la esencia de la misma tierra.
Estoy rodeada por todos mis amados muertos,
Aquellos que me aceptan sin criticar mi personalidad.
Aceptándome como la hija prodiga que se alejo de la luz,
Para acercarse al verdadero hogar que reside en la oscuridad,
Cada epitafio es una frase llena de calor y bienvenida,
Con nombres de personas que nunca conoceré en estos días.
Ahora son la familia que nunca tuve en mi niñez,
Siento el calor que mi corazón jamás pensó obtener.
En estos días que son invadidos por las luces de la razón,
En mi hora más oscura recibí el milagro de la redención.
Me encuentro rodeada por la sinceridad que nunca tuve,
En esta tierra desterrada de la presencia del dolor.