susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si lo deseas te digo que eres a quien más quiero.
Que sin ti yo no vivo, que sin ti yo me muero.
Que una cama sin tus lazos no es más que un
piso sin muebles en una noche de invierno.
Pero un brillo en tu pupila refiere callos
en las manos de la épica apuntalada
en una rama perdida en la pared
de algún singular precipicio.
Una arruga entre las cejas señala que allí hay vida,
de la que hiende la semilla hasta la más
profunda capa de un hondo río.
Entiendo que los cantos se mueven
porque son redondos,
que las voces espejismos,
que un segundo sin medida anula todo recuerdo
para luego hacer recuento en el muro
de todos y cada uno de sus ladrillos.
El quiebro de tu sonido a bosque en otoño
no merece un aro en la nariz encadenada
al vástago de lo incierto permanente.
Un ahora es lo único que se puede tener.
Que sin ti yo no vivo, que sin ti yo me muero.
Que una cama sin tus lazos no es más que un
piso sin muebles en una noche de invierno.
Pero un brillo en tu pupila refiere callos
en las manos de la épica apuntalada
en una rama perdida en la pared
de algún singular precipicio.
Una arruga entre las cejas señala que allí hay vida,
de la que hiende la semilla hasta la más
profunda capa de un hondo río.
Entiendo que los cantos se mueven
porque son redondos,
que las voces espejismos,
que un segundo sin medida anula todo recuerdo
para luego hacer recuento en el muro
de todos y cada uno de sus ladrillos.
El quiebro de tu sonido a bosque en otoño
no merece un aro en la nariz encadenada
al vástago de lo incierto permanente.
Un ahora es lo único que se puede tener.