scarlata
Poeta veterano en el portal.
Hoy la ciudad reencarnó cementos de hielo.
Sórdidos refugios, inutiles para aliviar.
Edificios que se definen
en amaneceres completos.
Frágiles en su imperfección matemática.
Sordos ante mi petición de vida.
No parece mi ciudad.
La misma que nombró tu boca
desplegando soles y cielos rasos.
Hoy su vida se prende
en lluvia sin paraguas.
En charcos prohibidos de piés.
Dedos sin manos.
La luz de los semáforos parpadea
en la búsqueda constante del gris.
Y yo recuerdo que, antes,
hasta los átomos de agua,
olían a tu pelo.
Sórdidos refugios, inutiles para aliviar.
Edificios que se definen
en amaneceres completos.
Frágiles en su imperfección matemática.
Sordos ante mi petición de vida.
No parece mi ciudad.
La misma que nombró tu boca
desplegando soles y cielos rasos.
Hoy su vida se prende
en lluvia sin paraguas.
En charcos prohibidos de piés.
Dedos sin manos.
La luz de los semáforos parpadea
en la búsqueda constante del gris.
Y yo recuerdo que, antes,
hasta los átomos de agua,
olían a tu pelo.