Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuántos soles, cuántas lunas
cuántas alegrías, cuantas tristezas
con el blanco adornando sus cabezas
que como ejemplo de pareja ninguna.
Romance de río, mar, laguna
venciendo el paso del tiempo,
con su voz temblando en silencio
aún se dicen, cuanto se aman.
Sus cuerpos temblorosos reclaman
tiempo de amor y de ventura,
se fueron secando las lagunas
pero su amor nunca envejeció.
Al contrario que el amor vivió
y aun le hace tiernamente felices
con sus cabellos blancos y grises,
juntan sus labios en un beso
Admirado voy con embeleso
disfrutando de tanta dulzura,
me pregunto si en esta vida impura
habrá quienes se amen tanto.
Quien sabe cuantos años
juntos tendrán los abuelos,
y con alegría y consuelo
me miro en ellos reflejado.
cuántas alegrías, cuantas tristezas
con el blanco adornando sus cabezas
que como ejemplo de pareja ninguna.
Romance de río, mar, laguna
venciendo el paso del tiempo,
con su voz temblando en silencio
aún se dicen, cuanto se aman.
Sus cuerpos temblorosos reclaman
tiempo de amor y de ventura,
se fueron secando las lagunas
pero su amor nunca envejeció.
Al contrario que el amor vivió
y aun le hace tiernamente felices
con sus cabellos blancos y grises,
juntan sus labios en un beso
Admirado voy con embeleso
disfrutando de tanta dulzura,
me pregunto si en esta vida impura
habrá quienes se amen tanto.
Quien sabe cuantos años
juntos tendrán los abuelos,
y con alegría y consuelo
me miro en ellos reflejado.
