Regina Bosque
Poeta recién llegado
Vivimos en un cubo transparente
con aristas retorcidas y alargadas.
Allí dentro se desenrrollan los dedos
y las garras y rascamos nuestra mente.
El ocaso de la imaginación pura
decapita los vértices humeantes,
y, en el horizonte difuminado,
se elevan los cantos de las caras.
Artistas y arte se funden en volumen
repleto, hirviente, denso de ideas,
y rueda el cubo aunque redondo no sea,
pues la Tierra esfera lo manda lejos.
Vivimos los poetas entre 6 láminas
de plata lunar, rasguñando lo eterno
y admirando el externo sol matinal.
Lejos, porque yacemos marginados
en honda y cúbica prisión existencial:
La locura del sentimiento y del verso original.
con aristas retorcidas y alargadas.
Allí dentro se desenrrollan los dedos
y las garras y rascamos nuestra mente.
El ocaso de la imaginación pura
decapita los vértices humeantes,
y, en el horizonte difuminado,
se elevan los cantos de las caras.
Artistas y arte se funden en volumen
repleto, hirviente, denso de ideas,
y rueda el cubo aunque redondo no sea,
pues la Tierra esfera lo manda lejos.
Vivimos los poetas entre 6 láminas
de plata lunar, rasguñando lo eterno
y admirando el externo sol matinal.
Lejos, porque yacemos marginados
en honda y cúbica prisión existencial:
La locura del sentimiento y del verso original.
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