ludmila
Poeta veterano en el portal
Anquilosada la manera de decirme
que me amas.
Hubiera preferido un golpe de martillo
en la codicia de la sangre
Maestro litúrgico de mis decencias
en el culto inexplicable del espanto.
Un adalid de retoños gimiendo
ansían la costumbre de tenerte
en el sorbo de tu encanto
No es el oleaje clandestino de tu cuerpo,
tampoco las blasfemias que me dicen
tus enojos
Es el olvido de un camino de regreso
que coagula en el despojo...
que me amas.
Hubiera preferido un golpe de martillo
en la codicia de la sangre
Maestro litúrgico de mis decencias
en el culto inexplicable del espanto.
Un adalid de retoños gimiendo
ansían la costumbre de tenerte
en el sorbo de tu encanto
No es el oleaje clandestino de tu cuerpo,
tampoco las blasfemias que me dicen
tus enojos
Es el olvido de un camino de regreso
que coagula en el despojo...