Una mañana nevaba
mientras las hojas caían
y en sus caídas cubrían
el sendero que llevaba,
mirando al suelo pensaba.
¡Qué frías y abandonadas
a merced de las pisadas,
quedan las hojas y copos
a la espera que los topos
las lleven a sus moradas!.
Cabizbajo y cavilante
por veredas y caminos
sin metas y sin destinos
de la soledad amante.
Quise seguir adelante
llorando sus cortas vidas,
tan mansas y cohibidas
que detuve mis pisadas.
¡Qué solas y abandonadas
quedan las hojas caídas!
Así quedan corazones
por desamor congelados.
A su suerte abandonados
sin que entiendan las razones
ni alberguen más ilusiones.
Como las hojas tendidas
de blanco manto vestidas
huérfanas y descarriadas.
¡Qué solas y abandonadas
quedan las almas vencidas!
mientras las hojas caían
y en sus caídas cubrían
el sendero que llevaba,
mirando al suelo pensaba.
¡Qué frías y abandonadas
a merced de las pisadas,
quedan las hojas y copos
a la espera que los topos
las lleven a sus moradas!.
Cabizbajo y cavilante
por veredas y caminos
sin metas y sin destinos
de la soledad amante.
Quise seguir adelante
llorando sus cortas vidas,
tan mansas y cohibidas
que detuve mis pisadas.
¡Qué solas y abandonadas
quedan las hojas caídas!
Así quedan corazones
por desamor congelados.
A su suerte abandonados
sin que entiendan las razones
ni alberguen más ilusiones.
Como las hojas tendidas
de blanco manto vestidas
huérfanas y descarriadas.
¡Qué solas y abandonadas
quedan las almas vencidas!