sara0305
Poeta fiel al portal
No tengo para qué quedarme;
terminé de coser el conflicto
que nació desde mi infancia,
el día que mi madre atrapó una
paloma y el abecedario
se disipaba en mi frente chata.
Más que vida, ha sido un destierro
un caminar desde orillas, hasta el
vacío, un pentagrama dibujado
en el centro de la almohada,
cuando la soledad toma café
y se sirve un puro y me
habla de él, o me obliga
a acariciarla, a besar su
mustia desnudez.
Hago la maleta,
y quisiera guardarme a mí misma
doblarme desde la esquina,
ser ropa, ser una boina
olvidada por el abuelo en el
cementerio, después de despedir
A su amigo el más viejo.
o quisiera ser polvo
ensuciando el centro de mesa
más lozano de un castillo,
ser telaraña escondida en un libro
ser mañana y encogerme siempre
En el último minuto.
el frío me cala y se acumula
en la basura guardada entre
mis tímpanos, se columpia
en la flor de amapola
que me dejó un conocido,
quizás el último, tal vez el
único, o el más mentiroso.
Antes de huir plenamente
y volverme recuerdo
miro a la casa,
De un lado se derrumba
entonces río y también
gimo, si el césped
fuera vereda no
doliera tanto este
adiós repentino.
Desde la ventana
logras verme
acaso has comprendido
que cuando me haya ido
ya solo serás una extensión
de mi misma, vives de mí
amor y yo vivo de las plegarias,
solo zozobras de mi Tánatos
enmudecido.
terminé de coser el conflicto
que nació desde mi infancia,
el día que mi madre atrapó una
paloma y el abecedario
se disipaba en mi frente chata.
Más que vida, ha sido un destierro
un caminar desde orillas, hasta el
vacío, un pentagrama dibujado
en el centro de la almohada,
cuando la soledad toma café
y se sirve un puro y me
habla de él, o me obliga
a acariciarla, a besar su
mustia desnudez.
Hago la maleta,
y quisiera guardarme a mí misma
doblarme desde la esquina,
ser ropa, ser una boina
olvidada por el abuelo en el
cementerio, después de despedir
A su amigo el más viejo.
o quisiera ser polvo
ensuciando el centro de mesa
más lozano de un castillo,
ser telaraña escondida en un libro
ser mañana y encogerme siempre
En el último minuto.
el frío me cala y se acumula
en la basura guardada entre
mis tímpanos, se columpia
en la flor de amapola
que me dejó un conocido,
quizás el último, tal vez el
único, o el más mentiroso.
Antes de huir plenamente
y volverme recuerdo
miro a la casa,
De un lado se derrumba
entonces río y también
gimo, si el césped
fuera vereda no
doliera tanto este
adiós repentino.
Desde la ventana
logras verme
acaso has comprendido
que cuando me haya ido
ya solo serás una extensión
de mi misma, vives de mí
amor y yo vivo de las plegarias,
solo zozobras de mi Tánatos
enmudecido.