MUERTE POR NO VIVIR
Cada segundo que no te miré mientras te veía,
moría.
He muerto en cada palabra que he callado,
muero cada día cuando no vivo,
cuando me resisto a morir.
He muerto al huir de la sombra de los árboles,
cuando no he aceptado cada noche con su luna,
ni la brisa que mece las olas de los mares.
He muerto cuando no he parado,
he muerto por no dar un paso,
por callar,
por hablar demasiado.
El poema que nunca salió de mis labios
agazapado en mi corazón indeciso,
está tan muerto como mis palabras vacías .
Muero cuando no dudo,
cuando no acepto tu abrazo,
cuando no puedo perdonarme
aquello que me hiciste.
Muero cuando dejo de cambiar
e intento definir lo que es normal ,
y la normalidad se acomoda
entre los límites de mi intolerancia .
Muero cuando deseo lo que no tengo,
cuando no soy consciente de que soy feliz
y condiciono la felicidad a una medida y a un mañana,
convirtiéndola en un sueño agotador e inalcanzable.
El sol lució caliente cada día y no le sonreí.
Morí .
Cada segundo que no te miré mientras te veía,
moría.
He muerto en cada palabra que he callado,
muero cada día cuando no vivo,
cuando me resisto a morir.
He muerto al huir de la sombra de los árboles,
cuando no he aceptado cada noche con su luna,
ni la brisa que mece las olas de los mares.
He muerto cuando no he parado,
he muerto por no dar un paso,
por callar,
por hablar demasiado.
El poema que nunca salió de mis labios
agazapado en mi corazón indeciso,
está tan muerto como mis palabras vacías .
Muero cuando no dudo,
cuando no acepto tu abrazo,
cuando no puedo perdonarme
aquello que me hiciste.
Muero cuando dejo de cambiar
e intento definir lo que es normal ,
y la normalidad se acomoda
entre los límites de mi intolerancia .
Muero cuando deseo lo que no tengo,
cuando no soy consciente de que soy feliz
y condiciono la felicidad a una medida y a un mañana,
convirtiéndola en un sueño agotador e inalcanzable.
El sol lució caliente cada día y no le sonreí.
Morí .