Sinuhé
Poeta adicto al portal
Y es que de nuevo se me pierden tus pasos,
extraviados, poseídos de tus viejas y profundas ausencias;
recuerdos ciegos, tristes abismos que me inundan.
¿Qué necesito ahora para irme?
¿A dónde voy si aún me falta todo?
Y contigo surgen huellas que me evitan como buscando nada,
como ocultando todo, como sintiendo todo perfecta y sencillamente olvidado.
¿A dónde voy a dar con estos tristes muertos? ¿A dónde llego?
¿Por qué tú me posees en ese inútil cielo de tus ojos?
El atardecer vuela con alas de extensa vastedad cubiertas,
y yo me encuentro solo,
al borde de la noche.
No sé,
es que quisiera descubrirte en esa tibia luz que ilumina los rincones,
inventarte,
en la quietud de los restos que aún me quedan de este día.
Inútilmente,
busco tu amor como se buscan todas las cosas muertas.
Infierno de dolor,
¿Cómo pasó y entonces se nos fue perdiendo todo?
¿Dónde durmieron nuestros hijos, los que nunca despertamos?
¿En dónde rugen nuestros vientos, las poderosas tempestades que formamos?
¿A dónde fueron a parar nuestros dulces sueños de la infancia?
Descubrirlo, si,
descubrirlo todo como quien encuentra un camino.
Como quien rescata un náufrago solo, perdido.
La oscuridad,
la noche llega y no me engaña,
si sé que nace oculta en sus densas, perfectas soledades,
ella te inventa en su absoluto traje de sueño;
y nuevamente existes,
desesperada, como un ciego.
Ah que lejos te me marchas entonces, sin mi amor
y rodeada de profundos y perfectos secretos.
Ya no me faltes tú, ya no te vayas;
si yo presiento que se perdió el amor cuando vuelvo a encontrarlo,
junto a tus débiles rastros de tristeza,
en tu mundo, sola;
marcada con diminutas huellas de ti
que me siguen nuevamente...
......
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extraviados, poseídos de tus viejas y profundas ausencias;
recuerdos ciegos, tristes abismos que me inundan.
¿Qué necesito ahora para irme?
¿A dónde voy si aún me falta todo?
Y contigo surgen huellas que me evitan como buscando nada,
como ocultando todo, como sintiendo todo perfecta y sencillamente olvidado.
¿A dónde voy a dar con estos tristes muertos? ¿A dónde llego?
¿Por qué tú me posees en ese inútil cielo de tus ojos?
El atardecer vuela con alas de extensa vastedad cubiertas,
y yo me encuentro solo,
al borde de la noche.
No sé,
es que quisiera descubrirte en esa tibia luz que ilumina los rincones,
inventarte,
en la quietud de los restos que aún me quedan de este día.
Inútilmente,
busco tu amor como se buscan todas las cosas muertas.
Infierno de dolor,
¿Cómo pasó y entonces se nos fue perdiendo todo?
¿Dónde durmieron nuestros hijos, los que nunca despertamos?
¿En dónde rugen nuestros vientos, las poderosas tempestades que formamos?
¿A dónde fueron a parar nuestros dulces sueños de la infancia?
Descubrirlo, si,
descubrirlo todo como quien encuentra un camino.
Como quien rescata un náufrago solo, perdido.
La oscuridad,
la noche llega y no me engaña,
si sé que nace oculta en sus densas, perfectas soledades,
ella te inventa en su absoluto traje de sueño;
y nuevamente existes,
desesperada, como un ciego.
Ah que lejos te me marchas entonces, sin mi amor
y rodeada de profundos y perfectos secretos.
Ya no me faltes tú, ya no te vayas;
si yo presiento que se perdió el amor cuando vuelvo a encontrarlo,
junto a tus débiles rastros de tristeza,
en tu mundo, sola;
marcada con diminutas huellas de ti
que me siguen nuevamente...
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