Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Me atravesó el puñal romo
de su mirada.
¿qué hice
para merecer ese castigo?
Me trasladó a una página
en blanco
de su cuaderno de olvido,
borrando las huellas
y los ecos
de lo que nunca quedó dicho.
Y sólo por mirar su escote,
una ojeada,
no más,
un vistazo pulcro y limpio,
guiado por mis ojuelos
traviesos
en todo su recorrido.
Me atravesó el puñal romo
de su mirada,
sentí la herida del filo.
Reventaron de dolor
todas mis frases,
dejando
que escapara el contenido,
se llenaron de silencios
mis estrofas,
quedó el verso interrumpido.
No hubo reacción posible;
cuando miré
ya se había ido.
de su mirada.
¿qué hice
para merecer ese castigo?
Me trasladó a una página
en blanco
de su cuaderno de olvido,
borrando las huellas
y los ecos
de lo que nunca quedó dicho.
Y sólo por mirar su escote,
una ojeada,
no más,
un vistazo pulcro y limpio,
guiado por mis ojuelos
traviesos
en todo su recorrido.
Me atravesó el puñal romo
de su mirada,
sentí la herida del filo.
Reventaron de dolor
todas mis frases,
dejando
que escapara el contenido,
se llenaron de silencios
mis estrofas,
quedó el verso interrumpido.
No hubo reacción posible;
cuando miré
ya se había ido.