Me ha parecido muy interesante vuestro poema. Leyéndolo, y recordando un poema de uno de los autores titulado "Retrógado", y habida cuenta de que le han dado el premio Cervantes a Nicanor Parra (autor de los "Antipoemas),
se me ha ocurrido una pregunta divertida, digna de esta época en que hasta el postmodernismo es ya una antigualla: ¿qué podría ser un antisoneto? No creo que mi pregunta sea novedosa, pero como me ha resultado interesante la comparto con vosotros, aun sin estar seguro de vuestra intención.
Está claro que un antisoneto debe ser lo suficientemente parecido a un soneto como para no dejar dudas acerca de su intención; debe estar compuesto con tal maestría que resulte evidente que los "errores" son intencionales; y por último, típico toque del estilo manierista, en lo posible debe ser autoreferencial, debe hablar de la poesía y sus intimidades. Lo autoreferencial está desde el principio en vuestro poema, pero el primer toque maestro está en el comentario sobre la diéresis precediendo a la destrucción del diptongo en «destruir», sin diéresis, suponiendo por supuesto que se trate de un endecasílabo. Vuestro poema cumple con una característica importante de los buenos sonetos: el último terceto modifica todo lo anterior, nos obliga a releerlo. Si con algún esfuerzo llegamos manteniendo los endecasílabos, el primer verso del segundo terceto no nos lo permite ya más: ¿se tratará de un error?, podemos preguntarnos. La rima asonante de los dos últimos versos -hablando del artificio de los ripios y seguramente salvable ella misma con algún ripio-, nos convence recién en el último verso de que no quisistéis hacer un soneto, sino un antisoneto...
Bueno, aunque no estoy para nada seguro de haber adivinado vuestra intención, espero haberos entretenido con mi conjetura...
un abrazo para ambos
jorge
No estoy muy seguro, arquitón de lo del antisoneto. Aquí tienes unas antiredondillas que dedica Jáuregui a Santa Teresa:
Musa, si me das tu ardiente
Furor, de la Santa Mía,
Con tu buena licencía
Alta espero cantar mente.
Y si por hacerme injuria
No me le das, ruego al cielo
Que procure alcanzarmelo
De la eterna Sabidúria.
En su niñez me edifica
La fiel ansia de morir
Por Dios, y de ser martír
En las regiones de Africa.
El trazar en sus jardines
Ermitas, bien como si
Que llorar tuviera allí
Algunos ella crimines.
Así preparó el contrito
Pecho con tantas acciones
Hasta retirarse al mones-
Terio y tomar el habíto.
No hay retórica que pinte
La del alma batería
Que sufrió con constancía
por años casi veínte.
Contadnos, Teresa, vos
Esta batalla; que pues
Vos misma la sentistés,
Contarla será menós.
Allí fue el amar con vera,
allí resistir con brío
Al astuto demonío
Que en mil os tienta maneras.
Triunfasteis dél voces mil,
Y Dios premió vuestra fe
viéndola tan persevé-
Rante en lo más dificíl.
Fue después el infinito
Gozo tan colmado ya,
Que vos de humildisimá,
no le dábades credíto.
Mas Dios que era vuestra guardia
Y os vio con recelos tales,
Patentes muestra señales
que alientan vuestra cobárdia.
Fue, pues, una dellas, que
Bajó de los cielos, y
De ser vuestroesposo fi-
Delísimo os dio su fe.
Y así no queriendo ya
Ver más vuestro espiritú,
Cual Pablo dijistes:Cú-
Pío dissolvi, et caeterá.
Vuestra demanda aceptó
(Por ese daros placer)
Dios, a quien no ha menester
Que mu-(se lo roguéis) chó.
Dado fin á vuestra vida,
Y con ella á toda tris-
Teza al cielo volastís
Como paloma candída.
Hallado en
ORTOLOGÍA CLÁSICA DE LA LENGUA CASTELLANA FUNDADA EN LA AUTORIDAD DE CUATROCIENTOS POETAS POR D. FELIPE ROBLES CON UNA CARTA-PRÓLOGO DEL Excmo. Sr. D. Marcelino Menéndez y Pelayo.
¡Reconozco que el Barroco me come el coco!
Luis