lore1
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te contemplo en el ala de cada pájaro
y en cada flor que inunda el campo.
Amo tu vuelo de ave peregrina,
busco un lugar callado en tus corolas.
Reconozco tu llanto en cada hoja,
tu alegría en las nubes retenida,
porque esperas el tiempo en que recoja
en cantaros tu olor y tus latidos.
Solitario mi pobre corazón
y mi alma de calandria deshojada.
Seca sin ti la fuente en que bebía,
agrietados los labios que te besan,
mis dedos sin turquesas y sin lirios.
Te busco en los espacios infinitos,
en el velo de niebla que te cubre,
en el tacto de cada piel que tanto
me recuerda a tu piel de espuma y musgo.
Y allí te encuentro al fin magia y quimera:
En el espejo azul del mar amado,
en la quietud profunda de la tarde
y en el eco del viento perfumado,
que trae del norte el soplo inconfundible
de tu voz que acaricia mis párpados,
llenándolos de luz y mariposas.
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