Almendra_135
Poeta recién llegado
Empiezo a temblar escuchando tu imponente voz detrás de la puerta,
son contados los segundos para que reviente esta intima fiesta,
enredo tu corbata para que caigas rendido ante mi ansia desmedida,
solo tu enciendes la chispa divina e imperecedera de la pasión prohibida.
Cara con cara, sube la temperatura de la piel y baja la respiración,
acelerándose por la presión de tu abrazo los latidos del corazón,
la agitación viva de los sentimientos encerrados en mis senos,
cuando el rojo satén se desliza derritiendo el frío hielo de tus sueños.
Son tus labios lo que escriben versos en el cuerpo de la poesía,
son tus manos ávidas de deseo cubriéndome de tu fantasía,
abrasada al fuego de tus ojos de tu aparente mirada inocente,
me siento rendida y vencida ante el poderío de tus brazos fuertes.
Siento el calor abrumador de tu torso desnudo, duro y mojado,
mientras avanzas con tus dedos como torbellino audaz y silencioso,
tu piel es un potro desbocado al probar del fruto con un mordisco,
mis hormonas estallan en las brasas de tu pasión cayendo al abismo.
Ansiedad, fundiéndose entre la satisfacción y la necesidad,
la sensación de tu piel donde nace el amor y culmina el placer,
la cúspide erótica con fuerza abrasadora al sentirme tu mujer,
con un beso cálido y sutil invades provocativamente mi intimidad.
Ansiedad, que estamos bebiendo en el alcohol de la piel desnuda;
embriagándonos de la fibra sensible del amor, la pasión y la locura,
el vaivén estremecedor de tu sensualidad son suspiros de temor y júbilo,
el puente de mi vientre a punto de estallar cuando la entrega sacia el apetito.
Alas de mi libertad se van marcando en el paraíso de tu masculinidad,
una revolución en tu cama y en mi paz tocando fondo vuelve a empezar.