La psicología de las ratas

herrisai

Poeta recién llegado
Millones de pláticas
vacías y monótonas
llenan hasta el maldito
tope la vida cotidiana
del humano cotidiano.

Que ganó tal equipo de
fútbol, que a tal
actriz se le cayeron
los calzones, que
el presidente es un pendejo,
que nos roban nuestros
impuestos, que ayer mataron
a fulanito; que, que, que,
que, etc.

En las escuelas, el trabajo,
el autobús, el metro,
el mercado, el tianguis,
en el teatro, el cine,
en la ópera y
en todo lados la
monotemática de siempre.

Por eso cuando salgo y la
vida arremete contra mí,
trato de regresar rápido a
mi cuarto y
encerrarme, solo,
fumando un cigarro tras otro.
Las cucarachas me
ven desde sus escondites,
la araña
se ríe de mi, de cabeza en
el techo. Las pulgas y
los ácaros brincan en
mi cabeza como tratando
de consolarme. Las
ratas se sientan a mi lado
y mueven sus bigotitos
dándome a entender que
así es la vida,
que no hay opciones,
ni otras posibilidades.
Que todo ha sido así desde
que el humano piso
la tierra.

Yo los escucho, los veo
y sé que tienen la razón;
siempre la tienen.

Me quito los zapatos
y me tumbo en la cama.
El mundo resplandece
repleto de mierda, y
lo peor de todo es
que la mierda sigue apestando
dentro y no sale disparada
en la rotación natural del
ciclo hacia el
universo...
¡Qué pena!

Mientras fumo otro
cigarro, las chinches
se alimentan con mi
brazo y los gusanos
comienzan a salir de
mis intestinos verdosos
y malolientes.
Por fin, algo que sí
tiene sentido;
un eterno sentido natural.
 
Millones de pláticas
vacías y monótonas
llenan hasta el maldito
tope la vida cotidiana
del humano cotidiano.

Que ganó tal equipo de
fútbol, que a tal
actriz se le cayeron
los calzones, que
el presidente es un pendejo,
que nos roban nuestros
impuestos, que ayer mataron
a fulanito; que, que, que,
que, etc.

En las escuelas, el trabajo,
el autobús, el metro,
el mercado, el tianguis,
en el teatro, el cine,
en la ópera y
en todo lados la
monotemática de siempre.

Por eso cuando salgo y la
vida arremete contra mí,
trato de regresar rápido a
mi cuarto y
encerrarme, solo,
fumando un cigarro tras otro.
Las cucarachas me
ven desde sus escondites,
la araña
se ríe de mi, de cabeza en
el techo. Las pulgas y
los ácaros brincan en
mi cabeza como tratando
de consolarme. Las
ratas se sientan a mi lado
y mueven sus bigotitos
dándome a entender que
así es la vida,
que no hay opciones,
ni otras posibilidades.
Que todo ha sido así desde
que el humano piso
la tierra.

Yo los escucho, los veo
y sé que tienen la razón;
siempre la tienen.

Me quito los zapatos
y me tumbo en la cama.
El mundo resplandece
repleto de mierda, y
lo peor de todo es
que la mierda sigue apestando
dentro y no sale disparada
en la rotación natural del
ciclo hacia el
universo...
¡Qué pena!

Mientras fumo otro
cigarro, las chinches
se alimentan con mi
brazo y los gusanos
comienzan a salir de
mis intestinos verdosos
y malolientes.
Por fin, algo que sí
tiene sentido;
un eterno sentido natural.

Sospecha de entendimiento para unos versos que como rayo subito se anclan en el suspiro de los cotidiano. rugen en la mente esos pajaros de delicuesciencia. abrazos. un gran poema.luzyabsenta
 
Millones de pláticas
vacías y monótonas
llenan hasta el maldito
tope la vida cotidiana
del humano cotidiano.

Que ganó tal equipo de
fútbol, que a tal
actriz se le cayeron
los calzones, que
el presidente es un pendejo,
que nos roban nuestros
impuestos, que ayer mataron
a fulanito; que, que, que,
que, etc.

En las escuelas, el trabajo,
el autobús, el metro,
el mercado, el tianguis,
en el teatro, el cine,
en la ópera y
en todo lados la
monotemática de siempre.

Por eso cuando salgo y la
vida arremete contra mí,
trato de regresar rápido a
mi cuarto y
encerrarme, solo,
fumando un cigarro tras otro.
Las cucarachas me
ven desde sus escondites,
la araña
se ríe de mi, de cabeza en
el techo. Las pulgas y
los ácaros brincan en
mi cabeza como tratando
de consolarme. Las
ratas se sientan a mi lado
y mueven sus bigotitos
dándome a entender que
así es la vida,
que no hay opciones,
ni otras posibilidades.
Que todo ha sido así desde
que el humano piso
la tierra.

Yo los escucho, los veo
y sé que tienen la razón;
siempre la tienen.

Me quito los zapatos
y me tumbo en la cama.
El mundo resplandece
repleto de mierda, y
lo peor de todo es
que la mierda sigue apestando
dentro y no sale disparada
en la rotación natural del
ciclo hacia el
universo...
¡Qué pena!

Mientras fumo otro
cigarro, las chinches
se alimentan con mi
brazo y los gusanos
comienzan a salir de
mis intestinos verdosos
y malolientes.
Por fin, algo que sí
tiene sentido;
un eterno sentido natural.


Poeta
Excelentes letras, las que nos compartes
te ubicas como un espectador para finalmente ser parte de...
me ha gustado
Estrellas y un saludo cordial
Ana
 
Millones de pláticas
vacías y monótonas
llenan hasta el maldito
tope la vida cotidiana
del humano cotidiano.

Que ganó tal equipo de
fútbol, que a tal
actriz se le cayeron
los calzones, que
el presidente es un pendejo,
que nos roban nuestros
impuestos, que ayer mataron
a fulanito; que, que, que,
que, etc.

En las escuelas, el trabajo,
el autobús, el metro,
el mercado, el tianguis,
en el teatro, el cine,
en la ópera y
en todo lados la
monotemática de siempre.

Por eso cuando salgo y la
vida arremete contra mí,
trato de regresar rápido a
mi cuarto y
encerrarme, solo,
fumando un cigarro tras otro.
Las cucarachas me
ven desde sus escondites,
la araña
se ríe de mi, de cabeza en
el techo. Las pulgas y
los ácaros brincan en
mi cabeza como tratando
de consolarme. Las
ratas se sientan a mi lado
y mueven sus bigotitos
dándome a entender que
así es la vida,
que no hay opciones,
ni otras posibilidades.
Que todo ha sido así desde
que el humano piso
la tierra.

Yo los escucho, los veo
y sé que tienen la razón;
siempre la tienen.

Me quito los zapatos
y me tumbo en la cama.
El mundo resplandece
repleto de mierda, y
lo peor de todo es
que la mierda sigue apestando
dentro y no sale disparada
en la rotación natural del
ciclo hacia el
universo...
¡Qué pena!

Mientras fumo otro
cigarro, las chinches
se alimentan con mi
brazo y los gusanos
comienzan a salir de
mis intestinos verdosos
y malolientes.
Por fin, algo que sí
tiene sentido;
un eterno sentido natural.






Es verdad la muerte es lo único real, me encantó este poema que empieza con lo cotidiano martirizador, luego con un desahogo o consuelo fabulador y luego el final se torna más pesado por el impacto existencialista y filosófico que va generando tu desarrollo poético, el final está de lujo, eres un cadáver pútrido de una existencia vacía, espero poderte dejar reputación, cuídate y chispas estlares a tu pluma---

 
Muchas gracias Ana, por la estrellita.
Casi todo lo que escribo es lo que veo y lo que vivo, pienso que para escribir debes saber qué es lo que escribes.
Gracias por leer el poema.
Saludos.
 
Así, tienes toda la razón y al final todo cae sobre mí.
Muchas gracias por leerlo y por tu comentario.
Saludos.
 

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