Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Ya no hay nada,
ni pluses ni migajas.
Ni siquiera oscuridad
que se digne a presentarse.
Es un hoyo vacío
sin su continente.
El Apolo no pensado
por el escultor sin manos.
Ya no hay nada,
ni arrepentimiento
ni posibilidad de escape.
Ni trompetas enmudecidas
en la postrera advertencia.
Un algoritmo sin datos
y puro viento sin aire.
Ya no hay nada,
ni la estupidez creacionista
que pueda negarla
ni egregios neoliberales
que quieran comprarla.
Ya no hay nada
donde todo fue un regalo,
un vientre por un sol preñado.
ni pluses ni migajas.
Ni siquiera oscuridad
que se digne a presentarse.
Es un hoyo vacío
sin su continente.
El Apolo no pensado
por el escultor sin manos.
Ya no hay nada,
ni arrepentimiento
ni posibilidad de escape.
Ni trompetas enmudecidas
en la postrera advertencia.
Un algoritmo sin datos
y puro viento sin aire.
Ya no hay nada,
ni la estupidez creacionista
que pueda negarla
ni egregios neoliberales
que quieran comprarla.
Ya no hay nada
donde todo fue un regalo,
un vientre por un sol preñado.