Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Teje la araña su frágil
pero mortal trampa.
Laboriosa, hilo a hilo, milimétrica...
Se retira y aguarda.
La presa patalea indefensa
y con cada intento de huida
aún acelera más su muerte.
Llega y la envuelve...
Repta la oruga por la morera.
Una vida que son dos.
La primera transcurre oculta
entre las hojas del mismo árbol
de un mismo bosque.
Sin color, sin emoción.
A la espera del sueño
que la despertará en la segunda...
Esa explosión de libertad
que le lleve a probar múltiples néctares,
a dejarse mecer por la brisa,
a desplegar sus alas y volar.
Volar alto, más allá
de aquel árbol y de aquel bosque...
Y cuando aún estaba la mariposa
disfrutando de su recién estrenado traje
sintió, de repente, sus alas prisioneras.
Y quiso arrancárselas.
Su instinto le gritaba: ¡escapa!
Y quiso volver a ser oruga
aunque el precio por su vida;
fuese tan alto; su libertad...
Remienda la araña su frágil tela
y mientras lo hace, piensa:
¡ojalá pudiera ser mariposa!
pero mortal trampa.
Laboriosa, hilo a hilo, milimétrica...
Se retira y aguarda.
La presa patalea indefensa
y con cada intento de huida
aún acelera más su muerte.
Llega y la envuelve...
Repta la oruga por la morera.
Una vida que son dos.
La primera transcurre oculta
entre las hojas del mismo árbol
de un mismo bosque.
Sin color, sin emoción.
A la espera del sueño
que la despertará en la segunda...
Esa explosión de libertad
que le lleve a probar múltiples néctares,
a dejarse mecer por la brisa,
a desplegar sus alas y volar.
Volar alto, más allá
de aquel árbol y de aquel bosque...
Y cuando aún estaba la mariposa
disfrutando de su recién estrenado traje
sintió, de repente, sus alas prisioneras.
Y quiso arrancárselas.
Su instinto le gritaba: ¡escapa!
Y quiso volver a ser oruga
aunque el precio por su vida;
fuese tan alto; su libertad...
Remienda la araña su frágil tela
y mientras lo hace, piensa:
¡ojalá pudiera ser mariposa!
::