La que no se olvida la que siempre está presente
en el goteo diario de estos días
en que se amanece uno cantando hasta la madrugada,
insaciable, interminable
en la que un hombre es capaz de convertirse en loco,
sonámbulo, trovador, poeta,
deslizándose más allá del arrullo del tiempo
en tus manos.
Eres tú.
El momento en que se abren cortinas dando luz a la vida
colgándose en las sienes y los párpados, haciéndolo todo
incluso el brillo de la luna que hay en tus ojos
y la fuerza del mar indomable
leña y fuego y frágil como toda mujer
enredada en el corazón de un hombre.
Eres la fuerza y el espíritu, la sangre,
la primera vez que se hizo realidad el cielo.
Eres La tormenta que todo lo mueve,
el verso que se queda prendido en los labios
la caricia eterna que me llama
y vive encontrando rescoldos de ternura en mi alma.
Lo eres todo
aunque todo quede prendido de un sueño.
Eugenio
Este pensamiento va dedicado a alguien especial, alguien que ha movido más que mi corazón, mi alma...