noskrad
Poeta asiduo al portal
Campanas del pasado,
se escuchan replicar,
enviando señales,
para volver a empezar.
El fino contorno,
entre la razón y la locura,
entre el amor y la amargura,
tomar venganza o revivir alianzas.
Cuando se es olvidado,
como un mal momento,
sólo una antigua imagen,
sin sentimientos.
Esto no ha terminado,
creen que se ha pronunciado,
la última palabra
Es un hombre muerto enterrado.
Eso fue muy lejos ya,
sólo un espejismo, un sueño,
una decisión más
Un error, que jamás se compensará.
Ayer soñé contigo, estabas junto a mí
un segundo después desapareciste en el recuerdo,
como muchas flores marchitas en el jardín de los lamentos,
inolvidables aquellos momentos .
Fue como caminar en la costa por primera vez,
escribiendo nuestros nombres en la arena,
enterrados por las olas serenas,
no hubo norte en nuestras cabezas.
¿Por qué siempre huimos de nuestros sueños?
Cuando podemos tomarlos con nuestras manos,
y revivir el fuego, de las cenizas, un lienzo
Su dirección es lo último que recuerdo.
El camino que tomaste, el que negué,
una encrucijada, una mortal trampa,
que diluye los colores de la vida,
que escribe palabras que jamás fueron dichas.
¿Debemos morir?
Sin inspiración, sin deseo
No Es la respuesta,
una oportunidad más, tal vez si sea la correcta.
Ni elogios ni castigos,
sólo viviendo,
profundamente dormidos,
pero con esperanza de vivir felices unidos.
se escuchan replicar,
enviando señales,
para volver a empezar.
El fino contorno,
entre la razón y la locura,
entre el amor y la amargura,
tomar venganza o revivir alianzas.
Cuando se es olvidado,
como un mal momento,
sólo una antigua imagen,
sin sentimientos.
Esto no ha terminado,
creen que se ha pronunciado,
la última palabra
Es un hombre muerto enterrado.
Eso fue muy lejos ya,
sólo un espejismo, un sueño,
una decisión más
Un error, que jamás se compensará.
Ayer soñé contigo, estabas junto a mí
un segundo después desapareciste en el recuerdo,
como muchas flores marchitas en el jardín de los lamentos,
inolvidables aquellos momentos .
Fue como caminar en la costa por primera vez,
escribiendo nuestros nombres en la arena,
enterrados por las olas serenas,
no hubo norte en nuestras cabezas.
¿Por qué siempre huimos de nuestros sueños?
Cuando podemos tomarlos con nuestras manos,
y revivir el fuego, de las cenizas, un lienzo
Su dirección es lo último que recuerdo.
El camino que tomaste, el que negué,
una encrucijada, una mortal trampa,
que diluye los colores de la vida,
que escribe palabras que jamás fueron dichas.
¿Debemos morir?
Sin inspiración, sin deseo
No Es la respuesta,
una oportunidad más, tal vez si sea la correcta.
Ni elogios ni castigos,
sólo viviendo,
profundamente dormidos,
pero con esperanza de vivir felices unidos.