manuel prol
Poeta asiduo al portal
Inventábamos mundos desgajados del tiempo
y colgábamos risas de las gotas de lluvia.
¡Con qué manos tan diestras fabricábamos soles!
¡Con qué gestos tan leves destruíamos nubes!
La luz nos azotaba detrás de las vidrieras
que se abrían gozosas al perfume de junio
y volaban los sueños con ritmo de gaviotas
sobre playas doradas como cuerpos desnudos.
Los deseos dormidos al borde de la tarde
despertaban, mordían como avispas furiosas.
El sol se iba acunando detrás de tus caderas
El verano estallaba bajo un cielo rojizo.
Nos miraba el paisaje de la playa cercana
con sus ojos de arena, sorprendidos tal vez
de tener nuestra imagen, de saber nuestros nombres
e intuir el adiós que flotaba en el aire.
y colgábamos risas de las gotas de lluvia.
¡Con qué manos tan diestras fabricábamos soles!
¡Con qué gestos tan leves destruíamos nubes!
La luz nos azotaba detrás de las vidrieras
que se abrían gozosas al perfume de junio
y volaban los sueños con ritmo de gaviotas
sobre playas doradas como cuerpos desnudos.
Los deseos dormidos al borde de la tarde
despertaban, mordían como avispas furiosas.
El sol se iba acunando detrás de tus caderas
El verano estallaba bajo un cielo rojizo.
Nos miraba el paisaje de la playa cercana
con sus ojos de arena, sorprendidos tal vez
de tener nuestra imagen, de saber nuestros nombres
e intuir el adiós que flotaba en el aire.
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