Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Sembraste las flores de tu voz sin germinar
el eco de luz de tu mirar de amanecer,
llevabas en tus cabellos los claveles sin amar.
Pintaste el arco iris mucho antes de florecer.
Recojo del umbral de bosque tus recuerdos
y las palomas de tus manos escriben,
y juegan con mis cabellos a los enredos.
Mientras tus labios me nombran en un beso que reciben.
El horizonte en la distancia parece
una inmensa vidriera lozana,
que guarda tu imagen y mi esperanza no se vence.
Guardo este amor, sin renunciar, querida Aldana.
Desde lejos tus palabras se hicieron mi oración
tus versos la promesa que renuevas a diario,
en el palpitar de los astros habla tu corazón.
Mientras mi esperanza corre alegre como río.
Sujetas el columpio de tu mirar
a los molinos de mis sueños queridos,
en un castillo de papel por armar.
En la ternura de los poemas amados.
Escribo amor y no me es esquivo
recito amor en los ecos de tu voz frágil,
respiro amor y es sentirme vivo.
Digo amor y es nombrarte a ti.
Te veo apenas y revoloteas el palomar
agitas mi pecho y liberas las mariposas,
que son palabras que expresa mi alma al plasmar.
Para conquistar tus besos de rosas.
Dejas tu alma en constante vuelo
expresas tu maravilloso sentir,
y queda mi ser en tu consuelo.
Con tus palabras en composición para vivir.
Me regalaste el encanto de tus palabras
la sensibilidad de tus versos,
la expresión de tu alma en líneas.
El arrullo que se convierte en besos.
Renunciamos al vuelo y seguimos las huellas
a las palabras les bastaron las miradas,
teníamos el abecedario de las estrellas.
Los corazones llenitos y las espaldas desnudas.
Nos dividiremos la condena
tú deberás de escribir en el viento tus versos,
mientras yo lo disfruto por ser eterna.
que al leerlos mi mirar, mi alma y yo, quedemos presos.
el eco de luz de tu mirar de amanecer,
llevabas en tus cabellos los claveles sin amar.
Pintaste el arco iris mucho antes de florecer.
Recojo del umbral de bosque tus recuerdos
y las palomas de tus manos escriben,
y juegan con mis cabellos a los enredos.
Mientras tus labios me nombran en un beso que reciben.
El horizonte en la distancia parece
una inmensa vidriera lozana,
que guarda tu imagen y mi esperanza no se vence.
Guardo este amor, sin renunciar, querida Aldana.
Desde lejos tus palabras se hicieron mi oración
tus versos la promesa que renuevas a diario,
en el palpitar de los astros habla tu corazón.
Mientras mi esperanza corre alegre como río.
Sujetas el columpio de tu mirar
a los molinos de mis sueños queridos,
en un castillo de papel por armar.
En la ternura de los poemas amados.
Escribo amor y no me es esquivo
recito amor en los ecos de tu voz frágil,
respiro amor y es sentirme vivo.
Digo amor y es nombrarte a ti.
Te veo apenas y revoloteas el palomar
agitas mi pecho y liberas las mariposas,
que son palabras que expresa mi alma al plasmar.
Para conquistar tus besos de rosas.
Dejas tu alma en constante vuelo
expresas tu maravilloso sentir,
y queda mi ser en tu consuelo.
Con tus palabras en composición para vivir.
Me regalaste el encanto de tus palabras
la sensibilidad de tus versos,
la expresión de tu alma en líneas.
El arrullo que se convierte en besos.
Renunciamos al vuelo y seguimos las huellas
a las palabras les bastaron las miradas,
teníamos el abecedario de las estrellas.
Los corazones llenitos y las espaldas desnudas.
Nos dividiremos la condena
tú deberás de escribir en el viento tus versos,
mientras yo lo disfruto por ser eterna.
que al leerlos mi mirar, mi alma y yo, quedemos presos.