kique
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si atajas por la vereda,
antes del viejo camino,
llegarás a la arboleda
de chopos, junto al molino.
Al despertar los albores,
en ella brota un gemido,
pues anuncian sus ardores
las aves que están sin nido.
Hay chopos que se deforman,
por dentro están carcomidos,
las ramas que los adornan
emiten mil y un crujidos.
La sombra que cubre el suelo
con hojas teje su abrigo,
lo que dure su consuelo,
el tiempo será testigo.