Dialéctica

Luis Fernando Tejada

Poeta reconocido
En la distancia
gasto el tiempo
en hurgar en mi
memoria cavilante,
las manos obstinadas
dejan caer,
pétalo a pétalo,
recuerdos del pasado.

Después de la carne,
van los átomos dispersos,
que se adaptan a los pisos y
paredes, a los bordes
que se dilatan,
que dan vuelta y
permanecen al
mediodía en los cuerpos,
en el jardín de la existencia,
para verlos día
a día marchitar.

(A lo sumo,
encendidos sus colores,
se renuevan en la frescura
que triunfa más
allá de la muerte).

Estoy fuera de mí y busco,
como persona ciega
en la claridad la cosa soñada,
la luz que ha extraído la sombra,
apreto la voluntad para no
dejar el cristal del pasado.

En el jardín cercano
el perfume rompe
su empaque distraídamente,
el aire toma perfiles raros,
es casi aroma y
en la casa el silencio
impone sus horas,
hay luminosidad y
tiempo prolongado que
nadie puede encarcelar,
expresiones de las
vidas que se vivieron.

Todo cambia:
El mundo,
todo cambia…
miro hacia el cielo y
veo nubes errabundas.
 
Última edición:
En la distancia
gasto el tiempo
en hurgar en mi
memoria cavilante,
las manos obstinadas
dejan caer,
pétalo a pétalo,
recuerdos del pasado.

Después de la carne,
van los átomos dispersos,
que se adaptan a los pisos y
paredes, a los bordes
que se dilatan,
que dan vuelta y
permanecen al
mediodía en los cuerpos,
en el jardín de la existencia,
para verlos día
a día marchitar.

(A lo sumo,
encendidos sus colores,
se renuevan en la frescura
que triunfa más
allá de la muerte).

Estoy fuera de mí y busco,
como persona ciega
en la claridad la cosa soñada,
la luz que he extraído a la sombra,
apreto la voluntad para no
dejar el cristal del pasado.

En el jardín cercano
el perfume rompe
su empaque distraídamente,
el aire toma perfiles raros,
es casi aroma y
en la casa el silencio
impone sus horas,
hay luminosidad y
tiempo prolongado que
nadie puede encarcelar,
expresiones de las
vidas que se vivieron.

Todo cambia:
El mundo,
todo cambia…
miro hacia el cielo y
veo nubes errabundas.
LUIS

Así es, todo cambia, la vida misma,
aún más la poesía, que es una
creación, en el lienzo cada poeta
ubica a la palabra buscando la
estética de una magnífica obra literaria.

Un fuerte abrazo.
 
En la distancia
gasto el tiempo
en hurgar en mi
memoria cavilante,
las manos obstinadas
dejan caer,
pétalo a pétalo,
recuerdos del pasado.

Después de la carne,
van los átomos dispersos,
que se adaptan a los pisos y
paredes, a los bordes
que se dilatan,
que dan vuelta y
permanecen al
mediodía en los cuerpos,
en el jardín de la existencia,
para verlos día
a día marchitar.

(A lo sumo,
encendidos sus colores,
se renuevan en la frescura
que triunfa más
allá de la muerte).

Estoy fuera de mí y busco,
como persona ciega
en la claridad la cosa soñada,
la luz que ha extraído la sombra,
apreto la voluntad para no
dejar el cristal del pasado.

En el jardín cercano
el perfume rompe
su empaque distraídamente,
el aire toma perfiles raros,
es casi aroma y
en la casa el silencio
impone sus horas,
hay luminosidad y
tiempo prolongado que
nadie puede encarcelar,
expresiones de las
vidas que se vivieron.

Todo cambia:
El mundo,
todo cambia…
miro hacia el cielo y
veo nubes errabundas.
Ubicar la palabra en lo ensagrentado de esas sensaciones
que se abren a la contemplacion invencible..., carrera de
gritos para seguir contemplando como la secuencia natural
tiene un ritmo. felicidades. luzyabsenta
 

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