Yak Mercado
Poeta recién llegado
Hoy, después de mucho, encontré mi viejo tarjetero. Al abrirlo, la primera carta de presentación era la tuya. Una tarjeta negra con una bella filigrana de letras color plata. Con cuidado la saqué de su lugar, y como el creyente que rinde culto a la imagen de una divinidad le bese cuidadosamente. La tome entonces y le prendí fuego, no mal entiendas, pero la sensación de calor que generó me hizo sentir tus labios una vez mas besando los míos. El olor a tinta quemada francamente me pareció el de tu perfume. Por un momento abrace tu recuerdo.
Por un momento me sentí a tu lado. Feliz. En paz.
Por un momento me sentí a tu lado. Feliz. En paz.
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