Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Le llegó la hora,
sí, le llegó la hora;
ya le toca, ya le toca,
pobrecito porque le toca.
¿Llegó ya el párroco?,
¿le dio la extremaunción?,
¿no será un simulacro
de una muerte en la función?
Sea en la caja o sea en el saco,
se nos viste todo sacro
y la muerte es defunción.
No diréis que no da gustito
tenerlo casi en el agujerito,
después hay que limpiar los calzones
por si algo queda,
y no lo diré con todas las letras,
pero todo esto es una meda;
llegó la hora hermano,
y para que no me digáis tacaño,
llegó la hora de ir al baño.
En otro rincón del mundo
llegó la hora; y preguntaron:
¿quiere un sacerdote, amigo?
¿Para qué,
para que se allegue conmigo?
Si llegó la hora
seré el único testigo,
y que si me toca,
no me toca por enemigo,
que me toca por la loca
sociedad y su castigo.
Con que llegó la hora
Pues sí, llegó la hora,
llegó la hora de la verdad,
la hora que no me toca
porque no hay hora en la cantidad,
de las muertes que fueron sogas
ahorcando a la humanidad.
Tú que no naciste,
y tú joven amigo,
y tú viejo padre
al que tanto quise,
dicen que te llegó la hora;
maldita sea la hora
en que te fuiste,
y maldito el dicho por lo que toca,
que nadie quiere morirse;
y el que lo quiere no distingue,
se suicida con su daño colateral
y no importa la valentía,
lo que importa es la voluntad;
que vivir, vivir quería,
y si es vivir morir en paz,
hay muchas muertes de idolatría,
y otras son suertes,
mal llamados accidentes
por negligencias de autoridad.
sí, le llegó la hora;
ya le toca, ya le toca,
pobrecito porque le toca.
¿Llegó ya el párroco?,
¿le dio la extremaunción?,
¿no será un simulacro
de una muerte en la función?
Sea en la caja o sea en el saco,
se nos viste todo sacro
y la muerte es defunción.
No diréis que no da gustito
tenerlo casi en el agujerito,
después hay que limpiar los calzones
por si algo queda,
y no lo diré con todas las letras,
pero todo esto es una meda;
llegó la hora hermano,
y para que no me digáis tacaño,
llegó la hora de ir al baño.
En otro rincón del mundo
llegó la hora; y preguntaron:
¿quiere un sacerdote, amigo?
¿Para qué,
para que se allegue conmigo?
Si llegó la hora
seré el único testigo,
y que si me toca,
no me toca por enemigo,
que me toca por la loca
sociedad y su castigo.
Con que llegó la hora
Pues sí, llegó la hora,
llegó la hora de la verdad,
la hora que no me toca
porque no hay hora en la cantidad,
de las muertes que fueron sogas
ahorcando a la humanidad.
Tú que no naciste,
y tú joven amigo,
y tú viejo padre
al que tanto quise,
dicen que te llegó la hora;
maldita sea la hora
en que te fuiste,
y maldito el dicho por lo que toca,
que nadie quiere morirse;
y el que lo quiere no distingue,
se suicida con su daño colateral
y no importa la valentía,
lo que importa es la voluntad;
que vivir, vivir quería,
y si es vivir morir en paz,
hay muchas muertes de idolatría,
y otras son suertes,
mal llamados accidentes
por negligencias de autoridad.
:: Un abrazo