viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
No quiero ese mi amor cubano,
manoseado hasta perder el sentido.
Ni ése, melodramático,
que mata sin morir.
No quiero esos celos del aire
que escupen las miradas.
Ni el que brota de las espinas
de un rosal por su belleza.
Yo, sólo quiero,
manos que en mis manos
se enguanten.
No quiero defender con espada,
tu vida, de arcanos dragones.
Ni quiero perecer y perderte
para que recuerden cuanto te quise.
Yo lo que quiero,
son tus ojos abriendo los míos,
y tu alma acurrucada en mi pecho.
No quiero, sufrir para amar,
ni doler para vivir.
No quiero regalar mi corazón
y no tener con que sentir.
Yo, tan sólo quiero,
el aroma de tu cálido silencio,
mientras toca de fondo el tiempo
como si no tuviera importancia.
Sólo quiero,
que el universo de tus labios
de vez en cuando
pronuncie mi nombre,
o me descubra el camino,
o se vista de beso.
Más cerca ... Más cerca ...
Hasta que nos vuelva singular.
manoseado hasta perder el sentido.
Ni ése, melodramático,
que mata sin morir.
No quiero esos celos del aire
que escupen las miradas.
Ni el que brota de las espinas
de un rosal por su belleza.
Yo, sólo quiero,
manos que en mis manos
se enguanten.
No quiero defender con espada,
tu vida, de arcanos dragones.
Ni quiero perecer y perderte
para que recuerden cuanto te quise.
Yo lo que quiero,
son tus ojos abriendo los míos,
y tu alma acurrucada en mi pecho.
No quiero, sufrir para amar,
ni doler para vivir.
No quiero regalar mi corazón
y no tener con que sentir.
Yo, tan sólo quiero,
el aroma de tu cálido silencio,
mientras toca de fondo el tiempo
como si no tuviera importancia.
Sólo quiero,
que el universo de tus labios
de vez en cuando
pronuncie mi nombre,
o me descubra el camino,
o se vista de beso.
Más cerca ... Más cerca ...
Hasta que nos vuelva singular.
::